Amor de e-book

Estoy totally in love con mi nuevo juguetito!! Bueno, hace ya unos meses que lo disfruto, pero como al amor verdadero, había que darle un poco de tiempo para ser si se trataba sólo de una pasión pasajera o de si era algo mucho más profundo…

Ya se lo he presentado a mis amigos, ha comido en casa de mis padres y hemos pasado juntos horas y horas de interminable deleite.


No, no me he enamorado de una Moleskine, aunque es tan mono e ideal que lo parece. Hasta que lo abro y lo enciendo y entonces la gente en la sala de espera del médico (últimamente es que estoy de lo más pachucha y achacosa) alucinan con la maquinola.

Mi Kindle se merecía una entrada porque me ha cambiado la vida:

  1. Posibilidad de almacenar varios gigas de información (no me preguntéis cuantos, pero lo suficiente para cientos de libros).
  2. Todo lo que leo pesa y ocupa lo mismo: se acabaron las luxaciones de muñeca y un bolso que parece la alforja de un borrico.
  3. Permite descarga de libros y documentos en diferentes formatos (luego hay que convertirlos pero para eso tengo un “hombre tecnológico” en casa.
  4. Te guarda la página en la que te quedas automáticamente (se acabó el buscar desesperadamente un papel que utilizar como marcador).
  5. Hay cantidad de libros cuyos derechos de autor han expirado y son for free (todos los clásicos, así que me estoy volviendo de un intelectual que asusto).
  6. Tiene wifi para conectarse con Amazon y realizar tus compras desde el aparatito y hasta te puedes suscribir al periódico (de momento no lo he probado pero oye, igual un día me lanzo).
  7. Permite incluir anotaciones y subrayados.
  8. También es reproductor de MP3
  9. No hay que chuparse el dedillo para pasar las páginas, con lo que me evito una muerte por envenenamiento (sí, reíros pero los de la abadía de “El nombre de la rosa” ya no se ríen más).
  10. Es ecológico, ya que es paper free.

Bueno, ya vale de darle bombo que no voy a comisión (pero por si hay una pregunta en el aire, por si hay alguna duda sobre mí, os diré que se basa en una tecnología que no daña a la vista).

¿Qué va a pasar con la industria editorial si esto se extiende? Pues mira, oye, se tendrán que poner las pilas, igual que en en sector de los viajes hemos tenido que reinventarnos tras la desaparición del sistema de comisiones. No me malinterpreteis, que yo a Gutemberg le debo mucho, pero si la revolución que este tipo de dispositivos van a suponer en los próximos 5-10 años le va a evitar a mi niña una escoliosis por llevar 15 kilos de libros en su mochila del cole, pues qué quieres que te diga…

En caso de curiosidad aguda por saber qué estoy leyendo con mi e-book, podreis verlo detallado en la página “Cosas del Club”.

¿Has tenido algún “romance” con un aparato electrónico (algunas ya me imagino que sí…)? Compártelo con el Club.