50 cosas que (más) me sacan de quicio (Vol. 1)

Hay días en los que siento que todo se conjuga en mi contra y que Saturno y Plutón se alinean para que se salga la leche en el microondas y que la rueda de la silla pase por encima de mi dedo gordo del pie durante ese corto periodo de tiempo en que he decidido estar descalza… Esos días sólo puedo pensar a voces: WTF…?
Estas son algunas de las cosillas que despiertan mi instinto homicida (el orden es aleatorio en realidad)…
50# Estar viendo una peli y que se desincronicen la voz y la imagen (o los subtítulos!).
Me descompone completamente escuchar lo que dicen los personajes un par de segundos antes de que lo digan (más que nada porque entones empieza a parecer que todo lo ha dirigido David Lynch), así que me pongo a dar al pause y al play con la (muchas veces vana) esperanza de que se solucione y al final pierdo el hilo del argumento y termino por quitarla y poner otra que para nada era lo que quería ver… En esos momentos, como Fernán Gómez en “El viaje a ninguna parte”, ¡¡¡¡me cago en los hermanos Lumierè!!!!
[Podéis pensar que eso no pasa con dvds originales, pero yo ya he comprado tantos dvds originales como para cubrir mi parte de cuota de por vida para la SGAE.El que no se lo crea, que se pase por mi casa y me diga dónde coño los meto ya para que no estorben…]
49# Comprar un cd original y que no incluya las letras de las canciones.
Esto debería estar castigado con penas de reclusión mayor, no me digas… Hay que ser vago y sinvergüenza para cobrar 20 € por un disco y no molestarse en incluir unas paginitas que permitan descifrar lo que están cantando, sobre todo cuando la gente vocaliza like the ass o hablan un inglés de Brookling semi esquina suburbio de Londres que no se lame. Vamos, que dan ganas de bajárselo, o comprárselo a un chino que con lo que se lo curra esa gente, cualquier día te ponen ellos las letras, aunque sean fake y tú estés cantando las Sevillanas del Golpe mientras Rihana se desgañita…
48# Tener en la butaca de delante al tío con el mayor diámetro de cabeza que se haya podido contemplar en el mundo civilizado.
No importa lo pronto que llegue al cine ni que la dichosa butaca esté vacía mientras proyectan los trailers previos, porque justo durante los títulos de crédito el “hombre elefante” hará su aparición y acomodará su monstruosa cabeza entre la pantalla y mis ojos inyectados en sangre. En esos momentos lo único que me calmaría es el chirriante sonido de una sierra eléctrica separando el repugnante apéndice de sus hombros para caer sobre el suelo alfombrado de palomitas con un seco “plof“…
47# Estar leyendo un libro y descubrir (con horror) que le falta una página.
Últimamente, tomar libros prestados es un deporte de riesgo. Sí, seguro que la vida de un ratón de biblioteca os parecerá demasiado emocionante como para atreveros a asomar vuestra curiosidad y vuestras narices.. Y que un oligofrénico haya mancillado tan venerable objeto es uno de esos “pecados” que pondrían en acción a “Serial Mom” (John, sé que te debo una entrada… y una visita a Baltimore).
46# La funcking doble fila: si lo haces por costumbre, no puedes ser buena gente…
No puedo con la vida. ¡¡¡A veces hay un coche en doble fila tapando un sitio libre para aparcar!!! Señores, esto hay que cortarlo. A estos egoístas desconsiderados les ponía yo un coche en doble fila delante del retrete y les atiborraba de laxantes como si fueran patos para foie.
45# Que la línea de ADSL se corte en los momento más inoportunos.
Yo sólo digo que si mañana a las 10:00, cuando se pongan a la venta las entradas de Lady Gaga, se me cae la conexión… no me voy a cambiar de operador, no, que eso es un coñazo…; pero pienso reservar mi venganza para el día en que España juegue la final del Campeonato mundial y me voy a tirar todo el partido llamando al call center para que fastidien sus empleados (es lo más cerca que podemos estar de putear a uno de estos monstruos impersonales de las telecomunicaciones, por desgracia.)
To be continued…
A tí ¿qué es lo que de verdad te saca de quicio y te pone a parir?
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Amor de e-book

Estoy totally in love con mi nuevo juguetito!! Bueno, hace ya unos meses que lo disfruto, pero como al amor verdadero, había que darle un poco de tiempo para ser si se trataba sólo de una pasión pasajera o de si era algo mucho más profundo…

Ya se lo he presentado a mis amigos, ha comido en casa de mis padres y hemos pasado juntos horas y horas de interminable deleite.


No, no me he enamorado de una Moleskine, aunque es tan mono e ideal que lo parece. Hasta que lo abro y lo enciendo y entonces la gente en la sala de espera del médico (últimamente es que estoy de lo más pachucha y achacosa) alucinan con la maquinola.

Mi Kindle se merecía una entrada porque me ha cambiado la vida:

  1. Posibilidad de almacenar varios gigas de información (no me preguntéis cuantos, pero lo suficiente para cientos de libros).
  2. Todo lo que leo pesa y ocupa lo mismo: se acabaron las luxaciones de muñeca y un bolso que parece la alforja de un borrico.
  3. Permite descarga de libros y documentos en diferentes formatos (luego hay que convertirlos pero para eso tengo un “hombre tecnológico” en casa.
  4. Te guarda la página en la que te quedas automáticamente (se acabó el buscar desesperadamente un papel que utilizar como marcador).
  5. Hay cantidad de libros cuyos derechos de autor han expirado y son for free (todos los clásicos, así que me estoy volviendo de un intelectual que asusto).
  6. Tiene wifi para conectarse con Amazon y realizar tus compras desde el aparatito y hasta te puedes suscribir al periódico (de momento no lo he probado pero oye, igual un día me lanzo).
  7. Permite incluir anotaciones y subrayados.
  8. También es reproductor de MP3
  9. No hay que chuparse el dedillo para pasar las páginas, con lo que me evito una muerte por envenenamiento (sí, reíros pero los de la abadía de “El nombre de la rosa” ya no se ríen más).
  10. Es ecológico, ya que es paper free.

Bueno, ya vale de darle bombo que no voy a comisión (pero por si hay una pregunta en el aire, por si hay alguna duda sobre mí, os diré que se basa en una tecnología que no daña a la vista).

¿Qué va a pasar con la industria editorial si esto se extiende? Pues mira, oye, se tendrán que poner las pilas, igual que en en sector de los viajes hemos tenido que reinventarnos tras la desaparición del sistema de comisiones. No me malinterpreteis, que yo a Gutemberg le debo mucho, pero si la revolución que este tipo de dispositivos van a suponer en los próximos 5-10 años le va a evitar a mi niña una escoliosis por llevar 15 kilos de libros en su mochila del cole, pues qué quieres que te diga…

En caso de curiosidad aguda por saber qué estoy leyendo con mi e-book, podreis verlo detallado en la página “Cosas del Club”.

¿Has tenido algún “romance” con un aparato electrónico (algunas ya me imagino que sí…)? Compártelo con el Club.