Casillas + Carbonero: superafavor!

Pues mira, sí, nos ha encantado la espontaneidad y la naturalidad de este hombre multimillonario, super estrella del fútbol, imagen de doscientos mil productos, campeón del mundo y sex simbol (manque le pese) que anoche simplemente era un tío muy feliz de haber ganado cierto partido y que no se contuvo de celebrarlo besando a su chica.

Nos ha enternecido cómo él se emociona y ella le anima a seguir cuando se queda sin palabras al recordar a su gente y como se queda muertecita cuando recibe el famoso beso, pero continúa como puede (si a vosotros os besara Casillas ¿cómo os quedaríais?) con su trabajo con una mezcla de pudor y orgullo.

Me ha parecido de lo más auténtico y nada impostado, desde luego muy distinto de lo que vimos cuando Bardem dedicó su premio en Cannes a (leer con voz de actor serio y pelín pedante) “su compañera, su amiga, su amor, Penélope” (joer, qué cursilada, que parecía que lo tenía ensayado, porque si el tío habla así, menudo plasta…). Sobre todo después de verles como caminan por los aeropuertos, con ella siempre como tres pasos por detrás de él como los islámicos extremistas, para que la prensa no tenga una imagen de los dos juntos.

En esta escena es ella la que se emociona, como feliz de que el pavo por fin “la reconozca” publicamente. Chica, es lo que tiene echarte esos novios que te echas, porque no nos olvidemos que la de Alcobendas también estuvo con este tipo tan majete y tan natural cuando se “enamora”:

Qué viva la naturalidad y qué viva el amor, cuando es verdadero!