La Femme Fatale en el cine (II)

Mae West

“El sexo es como el bridge: si no tienes una buena pareja, más te vale tener una buena mano.” Si no la menciono en lista es porque Mae West se sale de la tabla. Ella era fatale inside, por encima de cualquier papel que interpretara.
Continuamos con las mujeres más fatales de la historia del cine y ojo, que no sólo de años ‘40 y ‘50 se alimenta este sociedad secreta a la que, eso sí, sólo las más destructoras féminas tienen acceso.
Antes de empezar, contaros algo que olvidé en la anterior entrega: también existe el hombre fatal. Aunque no es habitual, queridas amigas (y amigos gays), si alguna vez se cruza en vuestras vidas un Heathcliff [los que no hayáis leído todavía “Wuthering Heights” (“Cumbres Borrascosas”) no tenéis perdón de Dios, anda que ya os vale, ¿eh? No os quito el carnet del Club, pero considerad éste el primer straight], lo único que se me ocurre que podéis hacer es huir, huir sin mirar atrás, antes de que os devore con su arrolladora fuerza atormentada y aniquilante.
Heathcliff in the storm
“A mí es que, cuando hay tormenta en el páramo, me gusta meterme debajo de un árbol. Soy así de chulo…”
Reitero la advertencia de spoilers a cascoporro.
 
Cora Smith en “El cartero siempre llama dos veces” (“The Postman Always Rings Twice”, Tay Garnett, 1946)
 
Aunque muchos recordaréis mejor la versión que hizo en 1981 Bob Rafelson con Nicholson y Lange (sí, sí, la de la mesa de la cocina…), a mí la que me gusta es ésta con Lana Turner (con su aparición deslumbrante) y John Garfield.
Qué la hace fatal: Hombre, si asesinar a tu marido en complicidad con tu amante para quedarte su restaurante no es fatal, que venga Dios y lo vea…
Cómo acaba: Pues siguiendo la moralidad imperante, bastante mal. Aunque se libra en un juicio, termina muriendo en un accidente de coche. Ironías de la vida, su amante acaba siendo acusado de su muerte y él y sus pulmones disfrutando de la cámara de gas.
La frase: “A mí no me gusta mi apariencia, pero nunca encontré un hombre desde los 14 años que no quisiera convencerme de lo contrario.”
Esto me ha recordado la aguda reflexión que Sonia proponía en su comentario de la anterior entrega: ¿La mujer fatal nace o se hace? Yo ya contesté que, en mi opinión, se hace. Por lo general son mujeres con una pasado de abusos o, cuando menos, su experiencia con los hombres no ha sido nada positiva. Condicionadas por su físico, han aprendido a utilizar en su favor el efecto que provocan en cuantos varones se cruzan en sus vidas.

Turner y Garfield

“En cuanto nos libremos de mi marido, lo siguiente que hago es comprarme una Thermomix. Me han dicho que sale un gazpacho buenísimo.”
Madeleine Elster en “Vértigo” (“Vertigo”, Alfred Hitchcock, 1958)
 
Qué la hace fatal: Judy Barton (Kim Novak) es una muchacha sencilla que se presta por dinero a hacerse pasar por la esposa poseída de un asesino que ha tramado un elaborado plan para eliminarla, utilizando para ello sus encantos para seducir al detective con acrofobia Scottie Ferguson (James Stewart).
[Que conste que la pobre Judy es una víctima, pero en la primera parte de la película, en su caracterización como Madeleine, paradigma de la mujer enigmática por excelencia, es una auténtica mujer fatal.]
Cómo acaba: Tras engañar a Scottie y, por ende, a las autoridades, se enamora del detective que ve en ella a la difunta Madeleine. Cuando éste la descubre, en la catarsis del momento acaba teniendo el mismo final que la difunta a la que encarnaba, precipitándose desde el campanario de la Misión de San Juan Bautista. El pobre Scottie se cura de la acrofobia, pero sólo años de terapia le recuperarán de su necrofilia.
Vertigo
Nena, cuando tu hombre está enamorado de un fantasma, nada de lo que hagas te ayudará a recuperarlo de forma tan eficaz como morirte.
Catherine Tramell en “Instinto Básico” (“Basic Instinct”, Paul Verhoeven, 1992)
 
Qué la hace fatal: A mí me gusta mucho más esta película si pienso que el picahielos de la escena final es la prueba de que la astuta escritora se ha cargado (o inducido a otros con su fatalidad para cargarse, que para el caso es lo mismo) a 11 personas según mis cuentas… Para todo ello, y como no podía ser menos, Catherine Tramell (Sharon Stone) no sólo seduce al detective Nick Curran (Michael Douglas), no, eso sería demasiado fácil… La tía se pasa por la piedra a media peli (vamos, que a los/las que no se cepilla de una manera se los/las cepilla de otra, o de las dos).
No he visto la segunda parte, pero me da que debe de ser como “Matrix Reloaded” (de “Revolution” ni hablemos…), algo que nunca debió hacerse…
Cómo acaba: Como en los ‘90 la moralidad había cambiado bastante, la Femme Fatale consigue librarse de todo y la dejamos en la cama con Nick, proporcionándonos uno de los finales abiertos más famosos de la historia del cine.
Sharon Stone
“¿A qué adivino lo que estáis pensando? ;p”