Rio (Carlos Saldanha, 2011)

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Queridos amigos, colegas, lectores, curiosos ocasionales, señoras que pasan por aquí a preguntar por sus maridos (chata, aquí no está ¿has mirao en el Bingo?): así como hace unos días era noticia que me había acabado un libro, hoy os traigo la impactante exclusiva de que he estado en el cine. Hay que ver, con lo que yo he sido…

No, si a mí me encantaría ser como Al, que se acaba el tío varios libracos a la semana (venga confiesa, algunos no ya es que no te los hayas leído sino que directamente no existen, son invenciones tuyas… ;P) o como Perse y Diego que están puestísimos en los últimos estrenos cinematográficos y conocen unas pelis que le alisarían el pelo a Gasset Dubois… (aprovechad, aprovechad, que como un día os dé por regalar al mundo un pequeño Mike de Alas Negras, el único cine que vais a pisar es el de las sábanas blancas!), pero qué le vamos a hacer, cada etapa tiene sus cosas (y no me quejo que el viernes los Ángeles de Charlie estuvimos arreglando el mundo en una sesión divertidísima como siempre…).

Rio

“La vida en cautividad también aporta conocimientos útiles para la supervivencia en la selva”. Mira éste, como si no lo hubiéramos visto ya hasta la saciedad…

Pero hoy hemos estado viendo “Rio”, o como la llama Victoria, “la peli de los loros”. De entrada decir que es una peli bonita que ha cumplido con creces las expectativas que teníamos: que la niña se lo pasara bien sin que los mayores tuviéramos que cortarnos las venas de aburrimiento.

Y sin embargo, a pesar de que visualmente está muy bien (sin acercarse a los virtuosismos que se podían disfrutar en “Rango”), la considero una peli menor y algo decepcionante si tenemos en cuenta que el equipo que la ha llevado a cabo es el responsable de las, para mi gusto, estupendas “Ice Age”.

Jewel

“Yo, como Mary Poppins, soy prácticamente perfecta en todo”. Venga, creémos a las niñas la necesidad de exigirse más de la cuenta y a los niños falsas expectativas sobre el género femenino…

En realidad todo en “Rio” huele un poco a déjà vu: un polluelo de guacamayo azul es capturado en su selva brasileña por unos traficantes de animales exóticos y por accidente (casualmente de forma muy parecida a como Rango comenzaba su peripecia) acaba siendo adoptado por una niña en Minnesota. Bastantes años después, y totalmente reconvertido en animal de compañía, como último macho de su especie que es vuelve al país carioca para procrear con la última hembra viva.

Se podría decir que es una peli romántica de aventuras ornitológica que además sigue punto por punto todos los clichés de su género: un protagonista simpático pero que está muy lejos del prototipo heroico, aunque tenga sus recursos y que a lo largo del metraje luchará por superar sus carencias; una guapísima partenaire resuelta, decidida e independiente (sorprende hasta qué punto en el cine actual son casi siempre ellas las fuertes…); una relación que empieza fatal para ir limando asperezas hasta llegar al climax romántico; un villano carismático y muy peligroso (Nigel es de lo mejor de la peli) que acosa a la parejita hasta el último momento y que en realidad es el motor de la acción; un catálogo de personajes secundarios no demasiado destacable pero que ayudan a incrementar la comicidad de las situaciones; y por supuesto, un final feliz, como no podría ser de otra forma.

Luiz

La adorabilidad con babas.

Si en la historia no hay originalidades, sí que el tono general se mantiene en un nivel de entretenimiento aceptable (aunque en algunas ocasiones moñea un pelín) y se puede decir que hay varios gags y puntos bastante graciosos. Los números musicales bien en lo visual, pero reguleros en lo musical, de nuevo el de Nigel el mejor (igual en V.O. ganan…).

A nivel gráfico están realmente bien animados los animales y se puede disfrutar de unas vistas de Rio de Janeiro preciosas (sin olvidar que, por supuesto, se incluyen todos los tópicos conocidos sobre la ciudad: samba, fútbol, Corcobado, fabelas, playas, carnaval –eso sí, la escena en el Sambódromo es muy chula y a servidora se le ha despertado una nueva frustración vital: la de no menear el cu-cu desde una carroza del desfile luciendo poca ropa y muchas plumas-.

Nigel

“Llamadme creído, pero sin mí (y los monetes) esta peli sería un truñaco lamentablemente caro”. Pero mira que eres borde…

De la banda sonora, en la que se incluye una versión estupenda del maravilloso clásico de la música brasileña “Mas que nada” (aquí sin concesiones, al que no le guste es que está gilipollas, que se lo haga mirar con urgencia) me ha gustado mucho esta que os dejo de Esther Dean y Carlinhos Brown, un señor que por lo general me carga bastante.