Working Girl

Queridas Amigas:
Sólo unas líneas para confirmar la noticia que ya corre como la pólvora por los mentideros más selectos de Madrid y pueblos de alrededor, es decir, el resto de España: Monidala ha dejado de ser esa chupóptera adocenada que paseaba su trasero por gimnasios y peluquerías viviendo su vida de mujer florero como si no hubiera un mañana.
Desde hace ya tres días como tres soles, madrugo, cotizo y, lo que es más importante, ¡trabajo!
A pesar de los madrugones, los “pero, qué me pongo” (sobre todo con este tiempo loco, loco, loco con su loca realidad..), los “pero, qué me cocino” (sí, hijas mías, he entrado en la Hermandad del Tupper, pero que conste que con cierta alegría teniendo en cuenta que el colesterol campa a sus anchas por mis arterias y más vale que le ponga remedio porque nadie ha dicho que el mío tenga que ser un final feliz) y los “pero quién me habrá manadao” cuando suena el despertador, puedo decir (y digo) que estoy muy contenta: es un buen trabajo, en una buena empresa con buenos compañeros.
Como algunos ya sabéis, gracias a este puesto he abandonado la Edad Media de las comunicaciones en que me hallaba sumida, así que desde ahora que sepáis que si no os contesto un mail ya es porque no me da la gana.
Os dejo, que hoy voy a estar todo el día reunida (ains, como echaba de menos esa frase!!!).