Monidala In The Air (II)

Si no es que yo lo diga, es que soy un desastre! A mí me gustaría ser una de esas mujeres que se meten en un taxi y dicen: “A Gran Vía con Alcalá, pero evite la Castellana que a esta hora estará imposible, mejor vaya por…” Yo, en cambio me encomiendo a mi TomTom confiando en que seré capaz de interpretar las, a veces, crípticas indicaciones y haciendo como que no me doy cuenta de que parece que me regaña: “Gire a la derecha. ¡Gire a la derecha!” Yo por eso le he puesto la voz de mujer, porque no hay nada peor que conducir con un señor dándote indicaciones: acabaría discutiendo con él! (Pero por lo menos ahora ya no me pasan cosas como esta!)

También envidio a todos aquellos que van por el aeropuerto con su trolley de cabina lleno de suficiencia, a paso ligero y sin mirar las indicaciones, sabiendo a donde van, vamos. Aunque he volado ya unas cuantas veces (44 round trips a 18 aeropuertos diferentes en 11 países, según un cálculo que me entretuvo mientras despegaba el dichoso avión…), sigo pareciendo Paco Martínez Soria en “La ciudad no es para mí”. La canasta con los huevos tenía hoy la forma de tarjeta de embarque móvil en la Blackberry para el acceso a mi vuelo con destino a Heathrow (que, por cierto, como ha cambiado desde que no voy por allí, que antes había una moqueta monísima todo retro años ‘70 y ahora es todo tan blanco y aséptico que parece que estas en una nave nodriza…).

La verdad es que es fácil de obtener y después resulta muy práctico saltarse la a menudo desesperante cola del control de seguridad como si fueras Paris Hilton o uno de sus yorkshires pijos para llegar directamente al momento: “Desnúdese. Es por su seguridad” (hoy casi me dejo la americana del traje y la pierna ortopédica en la máquina de ultrarrayos esa…) Pero como era la primera vez, iba yo BB en ristre por toda la terminal como si fuera la abanderada olímpica y no sabía a dónde apuntar con el chisme. Eso por no hablar del momento pánico cuando al ir a abrir la tarjeta desde el móvil me ha fallado la conexión…

Paris con el chichi a media asta

“Ya, ya sé que no viene a cuento, pero no me digáis que esta foto de Paris Hilton con el chichi a media asta no es un must see…”

Pero lo que me ha hecho en este viaje seguir siendo el desastre que siempre seré, la “de Pepe” de turno, ese momento palm face, ha sido dejarme el día antes olvidada la cartera con el DNI y todas mis inseparables tarjetas de crédito en la oficina. Darme cuenta del olvido y sentirme desnuda fue todo uno. Menos mal que tengo el pasaporte en regla porque sino…

Pensaréis: “¿Monidala con el pasaporte en regla? Debe de ser cosa del diablo!” Y razón tendréis, porque aquí empieza la fabulosa historia de cómo tuve que hacerme cuatro pasaportes de urgencia en 6 años:

Bueno, mejor lo dejo para otro post que sino esto va a ser mu largo (y además así os doy la oportunidad de escapar de otra de mis historias ombligueras…;p)