Medianeras (Gustavo Taretto, 2011)

Medianeras

Pocas veces podré recomendarte una película con la ventaja de que, si te termina picando la curiosidad, puedas verla al momento y gratis sin moverte de la misma pantalla desde la que estás leyendo esto (bueno, eso siempre que lo leas antes del 16 de abril, que es la fecha hasta la que está disponible en Iberfilmamerica). O también podrías decidir verla antes de leer el comentario y comprobar después si somos de la misma opinión…

Pienso que esto forma parte de la interactividad que nos conecta a todos en esta era de las comunicaciones para, a la vez, mantenernos bien distanciados. Es decir, que yo he visto esta película a solas y la he disfrutado a solas. No tenía a nadie cerca con quien compartir una mirada cómplice en determinadas escenas, ni nadie que me facilitara el reír abiertamente (¿Por qué será que con otra gente reímos más y más fuerte que si estamos solos? Quizá porque la risa provoca catarsis y la catarsis a solas parece inservible, como una función sin público…Quizá porque cuando estamos con otros demostramos más la gracia que nos hacen las cosas para que se note que las entendimos… Quizá sólo porque somos animales sociales y necesitamos sentirnos parte de algo y la masa es un “algo” cómodo a lo que agarrarse…). Tampoco he tenido que ocultar esa lagrimilla que me haya podido asomar en algún que otro momento, sobre todo cuando lo que estaba viendo me recordaba demasiado bien mis propias experiencias. Y eso no está tan mal: ahorra explicaciones.

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Pocas veces una relación fracasada te deja un recuerdo más vivo…

El caso es que en otro momento y lugar, tú, que puede que te conozca o puede que no (no nos engañemos, 95% de posibilidades de que te conozca, que esto sólo lo leerán fresquito mis amigos) leerás esto y decidirás, a lo mejor, darle una oportunidad a esta película (que a su vez otra persona ideó y un equipo de gente rodó para nosotros, esa es la parte más importante de la cadena, no lo olvido). Mientras la estés viendo podrás sentirte identificado, como me pasó a mí, pero no será de la misma forma exacta que yo: aún en el caso de que seas un@ treintañer@ urbanita con una formación media/alta que haya tenido 2,7 relaciones estables en tu vida (esta cifra me la acabo de inventar completamente, ya sabéis que podéis confiar en mi inexactitud científica), no eres una estadística. No somos estadísticas a pesar de que los gurús del markéting nos tengan analizados y segmentados y nos bombardeen como el target que somos con el napalm consumista de las recomendaciones del Bot de Amazon.

Pero tampoco creo que sea baladí el hecho de que la película (una comedia romántica 2.0 un poco en la línea de “Algo para recordar” pero en versión “nuevo siglo”) tenga tantísimo de la estética publicitaria. O que en ella aparezcan multitud de iconos pop de nuestra generación: desde Wally (leit motiv de la historia) hasta Jack Skeleton y Sally pasando por Astroboy o Star Wars. Evidentemente no la habrían disfrutado tanto como yo mi madre o mi abuela. De hecho probablemente a mi madre le parecería redicha y a mi abuela, un disparate.

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No es que se le pueda considerar un personaje literario, pero está en imaginario colectivo igualmente…

Lo que intento decir es que es una película muy coyuntural: La soledad, la incomunicación, las fobias y neurosis, la necesidad de encontrar a alguien que nos complete, son males endémicos de la sociedad actual que estamos viendo reflejados en el arte contemporáneo. Que ahora tengamos más posibilidades de comunicación que nunca antes en la historia de la humanidad hace todavía más lacerante ese problema que, lejos de solucionarse, se agrava cada día que pasa sin que sepamos siquiera el nombre de nuestro vecino de al lado.

En la película de Gustavo Taretto esto está bien contado (lo subrayado en este caso es una aliteración y a mí me parece que lo embellece) y además de una forma agradable. Probablemente hay dos cosas que se le puedan achacar y se le achaquen: la primera, un posible abuso de la voz en off. Los protagonistas están a solas la mayor parte del tiempo así que habría sido una peli muy silenciosa sin ella, pero a mí no me ha resultado molesta. Al menos no más que mi propia voz interior, la cual, tengo que confesar, pocas veces se mantiene silenciosa…;p

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Tan cerca… tan lejos… (o viceversa!)

El otro es que quizá sí se note su origen (creo que es la versión extendida de un cortometraje con la misma temática del director que no he podido encontrar) y que en determinados momentos parezca alargado. De nuevo, por mí OK. No me sobran las escenas que aparentemente subrayan un mensaje ya enviado. Me parecen hermosas las imágenes de edificios, atinadas las reflexiones de los personajes y divertidos los momentos de su cotidianeidad. La estética toda de la película me ha chiflado (y no había utilizado esta palabra desde que cumplí 22 años).

Así que, si te decides a verla, es posible que disfrutes (o no) de una peli generacional con una historia bonita, unas imágenes chulas y unos personajes simpáticos con los que probablemente te identifiques. Nada más (ni nada menos). En este link la podrás ver.

Iberfilmamerica: 1er Festival en Internet de Cine Iberoamericano

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De forma totalmente casual he descubierto que está teniendo lugar ahora mismo otro festival online, esta vez totalmente gratuito (sólo hace falta registrarse). Hasta el 16 de abril se puede ver en la web de Iberfilmamerica 14 películas producidas en algún país iberoamericano entre el 1 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2011.

De la lista que ofrecen, sólo conozco “Medianeras”, una comedia romántica argentina con Pilar López de Ayala de protagonista que tenía muchas ganas de ver, así que…

Está claro que los cinéfilos estamos de enhorabuena y que la red se impone como canal para la difusión del séptimo arte, se pongan como se pongan autoridades y especuladores de la cultura.

Para alguien que no cree en las casualidades, que el trailer lleve la música de Daniel Johnston no ayuda nada… ;p