9 Songs (Michale Winterbottom, 2004)

9 Songs poster

Sólo a mi se me ocurre no querer investigar un poco antes de lanzarme a ver este experimento de Winterbottom del que me sonaba algo haber oído decir que en su día suscitó cierta controversia, siempre por ese temor mío a sentirme influida o manipulada por las opiniones ajenas.

Pero ya sabéis que además de eso, a mí me va el barro más que a los puercos, así que voy y le dedico poco más de una hora de mi vida (al menos es corta, algo muy de agradecer) a este engendro pergeñado en un bienintencionado intento de plasmar en el cine el sexo con la misma crudeza o realismo o detalle que en la literatura.

Estoy de acuerdo con Winterbottom (que en su película intercala sin hilo argumental aparente escenas musicales rodadas en actuaciones en directo con otras de sexo para contarnos la breve relación de una pareja) en que este aspecto estaba (casi) sin explorar.

polvo o concierto

“Hoy qué toca, ¿polvo o concierto?”

El espectro del sexo en pantalla va desde de la pornografía, donde la expresión de los instintos se convierte en una orgía de depilación extrema e incómodo contorsionismo en el que la ausencia de guión es casi necesaria porque parece ser que las situaciones, cuanto menos elaboradas estén, más morbo provocan entre el personal ¿? (¿os imagináis a un actor porno preguntado por las motivaciones de su personaje? en fin…, además, para qué se va a molestar nadie en escribir unos argumentos o diálogos que se van a visionar en fast forward…).

En la otra punta del espectro estarían esas relamidas escenas de las películas mainstream, normalmente un cursi montaje de imágenes de cuerpos posando en escorzos imposibles con musiquilla intensa de fondo y con los pobres actores haciendo lo que pueden para fingir el éxtasis mientras tratan de no pensar mucho en el calcetín que les han colocado en el miembro o las tiritas de los pezones que llevan sus partenaires y terminar por descojonarse ya del todo en pleno orgasmo simultáneo.

En el medio de esto tenemos casi de todo: las escenas de sexo tipo “¡que te follo!” de Almodóvar o el incómodo polvo piscinero de “Showgirls” ya sabéis que son de mis favoritas por lo grotesco, pero no nos olvidemos de otros hits de la lubricidad fílmica como la cabalgada salvaje (o riding wild) de Sharon Stone, las tetas sabor jamón de Pe, el “con las manos en la masa” de “El cartero siempre llama dos veces”, el espantitrío de esa espantimovie hipnótica de puro demencial que es “Juegos Salvajes”, o las desagradables evoluciones de Madonna y Dafoe con una vela (auch!).

9songs4 bañera

“Sólo nos falta la botella de champán y el chorro-cascada asfixiante…!”

El cine de autor también tiene sus cumbres: la “tostada deconstruida” en París con Brando, “El Imperio de los Sentidos” y el famoso huevo duro, o media filmografía de Pasolini nos han, en cierto sentido, agredido, con sus muy realistas plasmaciones de la sexualidad humana que, a pesar de ser algo tan estupendo parece que es poco fotogénico, a juzgar por lo difícil que ha resultado hasta ahora trasladar su esencia (y no quiero chistes aquí!) a la gran pantalla, quedando en muchas ocasiones como algo muy vulgar (o directamente desagradable) o excesivamente remilgado.

En el caso de “9 Songs”, la pseudo-originalidad radica en que el sexo que aparece es real y está filmado con bastante buen gusto en lo cinematográfico. Y sin embargo, por un lado resulta más aburrido y poco excitante que la reproducción de los peces. Por otro, me parece que tampoco aporta nada a la evolución del séptimo arte: no es más que gente follando. No hay química entre los actores, no hay historia, no hay una implicación del espectador en lo que ocurre, no hay nada…

Si se trata de que entendamos qué es eso de la pasión, el cine ya se podía haber plantado aquí: (Lo demás es onanismo cerebral)

Dios salve a la elipsis!

P.D. : Tampoco he entendido lo de los interludios musicales que dan nombre a la película, pero por si hay algo de curiosidad para los que no la han visto (como si decir que es una peli con sexo real no fuera suficiente), estas son las gafapaster canciones de marras:

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5 Responses to 9 Songs (Michale Winterbottom, 2004)

  1. Perse says:

    Traté de verla pero me aburrí mucho nada mas empezar y la quité…

  2. Monidala says:

    Nunca el sexo fue taaaaaaaaaaaan aburrido!!!

  3. Menos mal que coincidimos plenamente sobre esta peli,Monidala, si no te dejo el post hecho unos zorros… No recuerdo mucho más que algunas escenas sueltas (por supuesto, de restregones de lo más sucio) que me dejaron un sabor de boca indescriptible.

  4. Monidala says:

    XDDD Cómo no vamos a estar de acuerdo si esto es un tostón épico?

  5. Pingback: Secuencias para la eternidad: el polvo polvoriento (o multipolvo croqueta) de “Zabriskie Point” de Antonioni | Monidala's Blog

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