Musical Friday: Hoy, más que nunca, «People Have the Power»

Manda cojones que tenga que ser una tía negativa de manual la que acabe cogiendo el toro por los huevos (cómo estamos con las gónadas hoy…) del liderazgo inspiracional para que la gente no se me venga abajo. Yo, que en lugar de Ángel de la Guarda tengo un infecto Demonio del Averno en permanente estado de cabreo y que de tanto hacerme la zancadilla me ha hecho aprender a andar a saltos…. Está claro que en cuanto te arrebatan tu rol, te tienes que buscar otro y en estos tiempos tan chungos de crisis/(no olvidemos)oportunidad poca gente tiene el optimismo a flor de piel.

Yo tampoco. Lo que pasa es que ante la disyuntiva de caer en el «todo va mal (y va a ir todavía peor)» frente a la posibilidad de creer que TODO es posible y que todavía estamos a tiempo de escribir nuestro destino con NUESTRAS REGLAS, prefiero esto último porque, a no ser que me convenzáis de lo contrario, no hay color…

Así que decido creer, no vaya a ser que la razón la lleven los ilusos… Decido confiar en que para conseguir todo aquello que me merezco, sólo debo merecerlo. Aspiro a no esperar a la suerte, esa zorra escurridiza que parece que sólo se arrima al sol que más calienta. Pero si es así, la que más calentaré seré yo. Dónde quiera que ella ronde, allí estaré yo. Y no me detendré hasta que sea mía…

He optado por saber lo que quiero y me he convencido de que lo tengo que conseguir. ¿Acaso hay otra opción? ¿Acaso es más plácido el fracaso de aquello que no se intentó? ¿Tiene la vida algún sentido desde el derrotismo y la rendición? ¿Es esto un puto ensayo y tendremos la oportunidad de repetir en versión «definitiva»? Como diría una Bola 8: «no cuentes con ello».

En la caza y captura de nuestros sueños vamos a tener momentos de flaqueza. Seguramente va a tocar llamar a muchas puertas y vamos a recibir muchos «no, gracias» porque la vida va a querer saber cuántas ganas tenemos de conseguirlo. Nos tentará con la comodidad de lo convencional para confundirnos y hacernos creer que somos como los demás y debemos conformarnos con las migajas de la vida.

Cuando eso me pase y esté a punto de sucumbir al desánimo, necesitaré que seáis buenos amigos y me recordéis estas palabras.