Monidala on the run

 

Cuando uno no está muy fino, acaba haciendo cosas que se podría decir, en el mejor de los casos, que no son una buena idea. A mí, por aquello de ponerse una meta y forzarse a hacer algo con este desecho radioactivo en que se está convirtiendo el cuerpo de cuarenta años que me transporta, me ha parecido una ocurrencia genial prepararme para una carrera que tendrá lugar en mayo. Son siete kilómetros y como lo va a hacer una amiga, pensé que por qué no apuntarse. No me pareció algo imposible y creo que hay tiempo suficiente para llegar al evento con cierto grado de forma si de verdad me lo propongo, lo que está por ver.

Así que hoy, en una de esas mañanas en que todo te sale del revés, todavía medio acatarrada y después de golpearme la cabeza con la puerta de uno de los armarios de la cocina, me he dicho: “Hasta aquí”. Y me he lanzado a vestirme para salir a correr. Que conste que yo no hago “running” ni chorradas semejantes. Yo corro, como se ha hecho toda la vida cuando uno pierde el autobús o le persigue un león. Lo normal. Eso quiere decir que no tengo ropa de diseño aerodinámico y que me he tenido que poner unas mallas normales y corrientes que ni son de lycra ni nada, una camiseta y una chaqueta de chándal que le robé a un traficante de crack este verano en Lisboa.

Para empeorar el conjunto, me he peinado con una coleta. A mí el pelo recogido me queda fatal, que no me doy un aire a Katniss Everdeen ni por asomo. De hecho yo solo me recojo el pelo en la cama, y el que esté ahí ya que se apañe con lo que hay…

Como soy cutre de natural y poco preparada para estos menesteres del correr, como veis, pues iba yo de esas guisas con el móvil en una mano y las llaves de mi casa en la otra. En el bolsillo un paquete de klínex porque todavía tengo mocos para exportar. Y alé, ¡a trotar como una cabritilla por los montes! Qué mal: a los pocos metros ya se me ha empezado a caer el auricular de la oreja derecha que hasta me he tenido que plantear quitarme los cascos. Pero claro, sin Madonna, Britney & Co., a ver quién es el guapo que corre. Yo no. Y tampoco podía estar sujetando el auricular, que parecía Stevie Wonder…

Otra cosa que también he notado a los pocos metros, por qué no decirlo, es un dolor insuperable que me subía desde los tobillos, cebándose en mis pantorrillas para ascender desde mis pobres muslos hasta las caderas. Un infierno en la tierra de esos que te hacen replantearte toda tu existencia. Ganas me han dado, pero muchas, de darme la media vuelta y tumbarme en mi sofá tan ricamente. Pero no. He seguido porque una no tiene vergüenza, pero todavía le queda dignidad.

Lo malo es que dos o tres minutos después ya tenía un montón de mocos, por lo que he ido a echar mano de los klínex que tan previsoramente había incluido entre mi equipamiento high-tech. Por desgracia ya no estaban allí. Se ve que con el trote cochinero se me han caído. He aguantado un rato más con la nariz taponada, pero en determinadas circunstancias, una chica necesita todo el oxígeno que pueda introducir en sus pulmones, y la solución era hacer eso que hacen los futbolistas de taparse un conducto nasal y expulsar aire por el otro, eliminado de paso los indeseados fluidos corporales que les estorban. A mí eso me ha parecido siempre de un mal gusto atroz, pero el instinto de supervivencia era más fuerte que las buenas maneras, y cuando nadie me miraba he llevado a cabo la maniobra. Se nota que no tenía experiencia porque la primera vez se me ha taponado uno de los oídos y tenía más mocos en los dedos que en ningún sitio. Pero a la tercera vez ya me ha salido como a Christiano Ronaldo. Que luego he pensado yo que tampoco sé si él hace eso, porque nunca se me ha ocurrido mirarle tanto rato como para saberlo…

Con estos pensamientos y tratando de concentrarme en el suelo para que no se me cayeran los auriculares ha pasado un rato y ya como que parece que mi cuerpo se ha ido habituando a lo antinatural del ejercicio y durante unos diez minutos o así (se pierde mucho la noción del tiempo cuando se agoniza) he estado medio bien: tratando de mantener una respiración normal, sin un dolor excesivo y hasta disfrutando algo de la sensación de libertad y el viento en mi cara… (bueno, igual es que las endorfinas estaban ya haciendo de las suyas y lo que tenía ya era una colocón de puta madre).

En otro momento de lucidez me he dado cuenta de que la cara me ardía. Eso me pasa a mí siempre que hago ejercicio enérgico, que la cara se me pone más roja que Kim Jong-Un y entonces me ha asaltado otro miedo: “mira que si ahora me da un aneurisma y caigo aquí redonda con estas pintas”. Me ha venido a la mente Marlene Dietrich en aquella película, tratando de pintarse los labios desesperadamente mientras la apuntaba el pelotón de fusilamiento,  y he rogado que al menos me diera tiempo de quitarme la coleta.

Sin embargo no he llegado a fallecer durante esta sesión. He conseguido llegar a casa sana y salva y, aunque ahora me duelen las corbas que no veas (y más que me van a doler mañana), me siento hasta orgullosa de mí misma porque, como seguramente dirán los runners en su jerga técnica, he aguantado corriendo mazo rato! Pues nada, a ver si consigo hacer esto mismo al menos cada dos días hasta mayo. Mientras, no esperéis que os vaya contando mis avances, ni el estado de mis pulsaciones, ni ver selfies míos, ni actualizaciones en FB de aplicaciones de esas que dicen cuántos kilómetros has corrido: yo ya soy la pesada del blog y no hay que abusar.

 

 

 

 

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2 Responses to Monidala on the run

  1. Sonix says:

    Jajajaja, me ha encantado leer tu crónica de la salida de running, porque me he sentido identificada en muchas cosas (la cara roja, el dolor de piernas, ocasionalmente los mocos…) La verdad es que ya casi va a hacer un año que no salgo a correr pero tuve una época en que conseguía salir dos o tres veces por semana y me sentía genial. Quizás yo también debería recuperar la sana costumbre (aunque a veces mientras corro no parece tan sana 😕 ).
    Ánimo!! 🙂
    Y feliz año!

  2. Chica qué fiebre le ha dado a todo quisqui con correr. Yo no corro ni para coger al autobús!!! jajajaajaja. Suerte con la carrera!!

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