Gigli (Martin Brest, 2003)

Gigli

Parental Advisory

Warning: Este post contiene un montón de lenguaje obsceno y mal sonante. Lo siento, he tratado de evitarlo pero me temo que no ha sido posible ya que esta peli es una PUTA MIERDA…

Y es que si se trata de ver comedias románticas malas, vamos a ahorrarnos el via crucis y lleguemos directamente a la peor: es tan mala que la he tenido que ver tres veces; y no porque no no me lo creyera, sino porque me aburría tanto y era tal el sinsentido y la vergüenza ajena, que me evadía y perdía el hilo (de los cojones…)

Pertenece, como he leído por ahí y me ha encantado, a la categoría de “mira a quien me follo”, es decir, pelis que hacen parejitas de Hollywood para presumir de su amor y de lo buenos que están y que los demás gilipollas del planeta nos muramos de envidia pensando en cómo se lo montan. En este caso el cara de culo de Ben Affleck y la culo de cara de Jennifer Lopez, que, no contentos con perpetrar esta patética chufa (considerada la peor película de 2003 y también la peor comedia romántica de la historia según una encuesta que se hizo el día de San Valentín, menos mal que pilló a la gente con el espíritu amoroso activado, que sino los linchan…), al año siguiente compartieron cartel también en “Una chica de Jersey” de Kevin Smith (otro que tengo en mi lista negra de directores que últimamente no hacen nada que sirva junto con Tim Burton y los hermanos Cohen).

Pa matarlos

Dios el día del juicio final: “No sé como castigaros después de esto, francamente, así que, por de pronto, a J-Lo no dejará de crecerle el pandero y a Cara de Culo, la cabeza. Por toda la eternidad… Amén. ¡El siguiente! Joder, es Kevin Smith por ese truño de “Jay y Bob”. Me piro a comer…”

Un cotilleo: a pesar de haber roto hace cantidad de años se llevan muy bien y parece ser que Ben está ayudando mucho a Jenny superar su ruptura con el grimoso Anthony. No sé que tal le sentará eso a Jennifer Garner (¿es que este patán no sabe echarse novias con otro nombre???) pero hay rumores de reconciliación. A mí me da igual, mientras no se les ocurra hacer otra película juntos…

Él es el Gigli del título, un mafiosillo de tres al cuarto con pinta chulo-putas (vamos, como suele vestir Affleck en sus pelis, que no sé porque tiene este tío esa querencia por las chaquetas de cuero de padre de los noventa y los chándal de jubileta tunero) al que le han encargado un trabajito secuestrando a un retrasado mental (no sé cómo se dice esto en plan políticamente correcto pero conformaros con que no haya dicho “un tonto la polla”…), interpretado burdamente por Justin Bartha. Ella es otra mafiosa, una tía muy misteriosa y como imbuida de una sabiduría cósmica (apuesto a que ponía esto en las notas del guión…) con la que tendrá que compartir el encargo, lesbiana para más señas. Pero no lesbiana lesbiana, no. Lesbiana de esas que “necesitan un buen pollazo” (también en las notas del guión, por lo que se ve…).

El polvo vestido (sí, es por El almuerzo desnudo...)

“Me van los chichis pero ya se sabe que las lesbianas somos unas descerebradas y no sabemos lo que hacemos…”

Para rematar la faena tenemos a Christopher Walken y Al Pacino, llevando a cabo, sin lugar a dudas, las peores interpretaciones de sus carreras: pasados de rosca y caricaturizados (por sí mismos, que no parezca que le echo la culpa al director…). En el caso de Walken, todavía no sé que coño pinta su papel en toda esta historia (¡y la he pseudo-visto tres veces!).

Si no es que lo diga yo… Juzgar vosotros mismos si esto es de recibo. (Y no os perdáis el video siguiente, que es lo que me gustaría hacerle a mí a Pacino).

Además de que la historia es una soplapollez como un camión cisterna lleno de orín, los diálogos dan risa, pero de la mala. Todos se dedican a soltar unas parrafadas supuestamente profundas pero tope ridículas, por no hablar de que pretende sentar cátedra sobre temas de sexo y después tiene la escena de cama más insípida jamás vista y la actriz/cantante/bailarina/productora/diseñadora parece que tiene el batín ese pegado al cuerpo con Loctite…

Es penosa. Pero yo os diría que la vierais porque una cosa tan cutre y tan mal hecha no hay que perdérsela! Os dejo la crítica de un tío llamado Luke Lewis que me ha hecho bastante más gracia que la peli en sí…

27 Vestidos (Anne Fletcher, 2008)

27 vestidos

¿27 Vestidos? 27 collejas le daba yo a la tía esta, así, una detrás de otra y en to’l colodrillo…


Que empiece una peli y el punto de partida te parezca más improbable que uno conmigo comulgando, a día de hoy, con las cosas que hemos visto (no sé, viejos que se bañan en una piscina con crisálidas de aliens y se revitalizan -joer, que eso sí que es un spa guapo y no las chufas que nos venden…-, por poner un ejemplo a bote pronto ), es que tiene delito…

Y es que resulta, para el que no lo sepa, que la protagonista (una tal Jane, encarnada por la últimamente ubicua Katherine Heigl) es una pirada de las bodas que está asistiendo como dama de honor a dos de dichos acontecimientos a la vez (Jesús, María y José, la burra y el buey, si que te inviten a una boda ya me parece un mal rollo inhumano -claro, te invitan a que te pagues la cena -y algo más con lo que poder irse a Cancún- en el hortera-restaurante que los novios escogen para degustar un menú sintético compuesto de un déjà vu de entrante, con una carne -por llamarlo de alguna manera- y un pescado -pero ¿qué absurdez proteica es ésta?- de plato principal, para terminar con un postre a base de la típica tarta nupcial reseca e insípida que, eso sí, baja del techo mientras se escucha la predecible “I will always love you” versión “mi pobre Whitney Houston”), una por el rito hindú y otra más tradicional (hablábamos de la Heigl, por si os habéis perdido, que no me extrañaría…) pero ambas igualmente aborrecibles e intercambiables.

27DKS-011    A closet full of bridesmaid dresses takes center stage on the set of 27 DRESSES.

El armario de la vergüenza…

Si ese estúpido frenesí por el tema “bodorrio” no explica per se el porqué nadie ha llevado al altar a la moza de marras, explicaros que la muy ilusa está enamorada en secreto de su jefe (Edward Burns, un señor que prometía mucho en los 90 pero que hay que ver en lo poco que se ha quedado…) que, no sólo no se entera, sino que mantiene con ella una relación de lo más fraterna. Y hablando de fraternidades, pronto conoceremos a su hermanita menor (la de la pánfila), una fresca y caradura de tomo y lomo a la que se le pone entre ceja y ceja casarse con el amor platónico de nuestra pequeña y collejeable Jane.

Por otra parte, ésta entabla relación sin saberlo (ya sabéis, la típica confusión de identidades que no puede faltar en una comedia de este tipo…) con un periodista (a ver: ¿a quién se le ha ocurrido emparejar a la Heigl, que es una jaca jerezana, con este pony chiquilicuátrico del Marsden? Que no sabía yo quien era hasta que dice no sé qué de unas gafas y ya me di cuenta de que es Scott, también conocido como el pesao de Cíclope, hay que ver cómo engañan los trajes de neopreno esos con relleno de los X-Men, cagüentó…) encargado de cubrir la sección de sociedad (vamos, que es de la BBC) del periódico: un cínico que se carcajea del matrimonio pero que acaba encontrando interesante el asunto de la ONG que parece que ha creado nuestra protagonista: Damas de Honor Sin Fronteras (ni Pudor).

Meet cute

“Eres una giganta con los pies como un canguro, pero me gustas…”

Dicho todo lo cual, pensaréis que la peli es un mierdón. Pues no os diré yo que no, pero la verdad es que me entretuvo bastante y que hay alguna que otra escena divertida (en especial me gustó el papel de la mejor amiga de la prota, aunque es un prototipo del que ya hablaremos…). En cualquier caso es un vehículo de lucimiento para la Heigl, ya que parece que alguien en Hollywood se le puso en las pelotas hacer de esta chica una estrella y por empeño que no quede…!

¿Otra vez tú? (Andy Fickman, 2010)

Otra vez tú

Mira que se hacen pelis innecesarias en los últimos tiempos, pero en el caso de esta presunta comedia para mujeres (la comedia en general debería estar ofendida, pero las mujeres ya ni te cuento…), además de la eterna pregunta (“pero ¿quién pone la pasta para producir este rollo pollo”?), uno no puede dejar de pensar: “¿qué hacía esto en mi disco duro??” por que no hay recuerdo de habérsela bajado…. Yo creo que a veces las pelis almacenadas se reproducen de manera espontánea y gestan estos pequeños engendros cinematográficos sin sentido por pura fricción. En este caso también me cuesta identificar a “los padres” de la criatura. Para su improbable nacimiento habría que haber frotado con ganas “Guerra de Novias” con los peores descartes de “Ponte en mi lugar” y “Las seductoras” y añadirle un pedo que se tiro Betty White durante el rodaje de “Las chicas de oro”.El resultado es este subproducto de la comedia femenina casposa americana que podríamos denominar “pelea de gatas”.

La cosa comienza, como no, en ese templo de los horrores llamado la típica american High School. Si el instituto ya es un lugar horrible per se, en los Estates nos lo venden poco más o menos como ser un Stark en la Boda Roja (o un hugonte por San Bartolomé o un judío en la Kristallnacht). Marni (una Kristen Bell mal caracterizada para que parezca que no está buenísima) es la típica loser del insti torturada por la tipiquísima Capitana de las Animadoras/Reina del Baile/Novia del Quaterback/Arpía Oficial, la guapa-que-jode Odette Yustman, que en la peli atiende al tierno apodo de J. J., para nosotros yei-yei (mira, como el Abrams….).

Marni Super Loser

Muchos la conoceréis como Veronica Mars, otros como Lucy Stillman, el resto, sois afortunados… Aunque este truño no haya colado nos la seguirán intentando colocar porque esta chica está en promoción.

Unos años después, volvemos a encontrar a la adorable rubita como atractiva y triunfadora publicista a la que acaban de nombrar VP de la firma en Nueva York, pero que ha de volver a su pueblo natal para la boda de su hermano con su futura cuñada, a la que todavía no conoce y que… tachán!, resulta ser su archienemiga de pubertad, la víbora J.J. reconvertida en Joanna y en enfermera samaritana y buenrollista que se ha camelado a todas su familia (incluido el perro, y eso sí que debe de joder…) pero que no tardará en sacar a la guarra que lleva dentro, así que Marni conspirará para separar a su hermano de su prometida. Lo que podría ser un argumento prometedor se convierte en una absurdez de lugares comunes y una orgía de personajes planos.

A estas alturas no tengo que decir que la película es mala de solemnidad, más aburrida que el B.O.E. y con menos gracia que un juanete en la procesión del Corpus. Que se haya desperdiciado la presencia de las más que solventes (y todavía estupendas) Jamie Lee Curtis o Sigourney Weaver puede tener un pase, al fin y al cabo ya están las pobres en esa edad en que todos los papeles buenos de Hollywood se los reparten entre Meryl Streep y mi íntima amiga Susan Sarandon (bueno, Jamie como reina del slasher en los ‘70-‘80 no podría aspirar a esos papeles de futura nominada al Oscar, pero su vis cómica está más que demostrada…); pero que cuenten con Betty White, una señora con siete Emmies a sus espaldas, una reina absoluta de la comedia cuya sola presencia hace gracia, que además está en plenísima actualidad y éxito por la serie “Hot in Cleveland” (no la he visto, pero habrá que buscarla…) y que le hagan decir esa sarta de chorradas sin chispa, es de juzgado de guardia. Joder, que esta señora tiene 89 años, aunque sólo sea por el respecto que se merece su muy bien llevada ancianidad el guionista debería haberse cortado los huevos antes de hacerle esta putada!

Pelea de gatas!

“Prepárate, porque te voy a moñear all over the place!!”

Pero esta abominación fílmica me ha dado pie a dos reflexiones: Una, que me he dado cuenta de la razón por la que una mala crítica es tan agradecida: además de las obvias razones terapéuticas, en las películas con cierta calidad en algún aspecto se nos plantea la duda moral de si debemos valorarla desde otro ángulo o si quizá somos nosotros incapaces de apreciarla en su justa valía y eso puede llevar a una cierta inseguridad sobre nuestro conocimiento del arte cinematográfico o de la validez de nuestra opinión. En este caso no hay duda razonable: al paredón con ella.

El otro es el tema de fondo: ¿Por qué somos las mujeres muchas veces tan malas entre nosotras? Si hay un aspecto oscuro del universo femenino es el fatídico hecho de que nos definamos por comparación con otras mujeres. Que en ocasiones seamos incapaces de valorarnos porque creemos que nos falta lo que otra tiene (otra que a su vez no disfruta de ello por estar más pendiente de nuestras virtudes/defectos).

En un demasiado elevado número de casos, cuando dos mujeres se conocen (e incluso sólo con saber de la existencia de otra mujer con la que supuestamente rivalizan, que a nosotras el espacio-tiempo nos importa más bien poco) se produce un anti-feeling inmediato que se resume en una mirada glacial que contiene toda la sabiduría eterna (y oscura) de nuestro género. Esas mujeres jamás podrán ser amigas, es más, se convierten en enemigas eternas. Los tíos no son así: ellos se miden, entrechocan los cuernos dos o tres veces y una vez que cada uno ha quedado etiquetado, se toman unas cervezas y se ponen a explorar ese espacio común que hayan localizado. Por eso el fútbol es tan importante para la tranquilidad de la especie.

Jaime Lee y Sigourney

La pesadilla de cualquier chica: que tu némesis y tú coincidáis en el modelito y que a ella le siente mejor!!!

Somos bastante estúpidas, porque lo más inteligente seria unirse contra el enemigo común, pero bueno, que si el enemigo común es tan simple, entiendo que no es rival para nuestra retorcida mente. ;p

Dedicado a todas esas mujeres que alguna vez me odiaron: habéis sido unas enemigas maravillosas y estoy tan orgullosa de vosotras como de mis amigas!!

Killers (Robert Luketic, 2010)

Killers

Todavía no me he recuperado de la indignación que sentí anoche viendo esta bazofia y supuesta comedia. Si me hubiera costado un duro verla, tened por seguro que el caso estaría ahora mismo en manos de mis abogados (mis abogados… un chimpancé con un maletín… qué más da…) para solicitar una indemnización. Quizá pueda pedirla todavía por daños y perjuicios (cerebrales), porque además tengo la sospecha de que algo tan malo no se ha podido hacer por error: aquí había dolo, una intención oculta de agilipollar a la población o algo, no me lo quita nadie de la cabeza…

El truño en cuestión se autocalifica bajo la etiqueta de “comedia romántica de acción”. Pues bien, ya os digo yo que el publicista es un embustero patológico: comedia poca (me hicieron gracia dos frases y una mirada), romance mínimo y anodino (¿os imagináis la típica historia en la que un chico y un chica se conocen y enseguida se gustan y surge mogollón de química y complicidad entre ellos y entonces inevitablemente se enamoran? Pues seguid imaginándolo porque, aunque es lo que se supone que pasa en la peli, no se ve por ningún lado…) y acción escasa y nada emocionante (de hecho para cuando llegan las peleas y las persecuciones, que es en el tercer rollo, yo ya estaba planificando esta crítica y con un estado de ánimo poco proclive al cambio de opinión).

Kutcher celebrando

“Sí, bueno, lo del Razzie es irrelevante, lo que importa es que también he ganado el Teen Choice Award y ya sabes que las adolescentes de hoy son las mujeres del mañana…”

Hasta pereza me da contar de qué va la vaina… Pero allá va, profesionalidad ante todo: Jen (Katherine Heigl), la pánfila protagonista (se supone que es una chica muy despistada y algo desastre y eso la convierte en adorable; a mí me pareció patética, una histérica absurda y un insulto para las mujeres en general y me apetecía taparle la boca con cinta americana para que dejase de decir bobadas y matarme de la vergüenza ajena), acaba de ser plantada por su novio, así que ni corto ni perezoso se embarca en un viaje a Niza con sus padres (un Tom Selleck al que le habían teñido hasta el alma y que, aún así, es de lo mejor de la película; y una Catherine O’Hara haciendo de madre borrachuza, más que nada porque si hiciera de madre a secas se tendrían que haber ahorrado el papel de lo poco que aporta a la historia) y allí conoce a Spenser (Ashton Kutcher, o mejor dicho, el torso de Ashton Kutcher porque el resto de él debía de estar en sus labores de Productor Ejecutivo del film, que lo es…), que no me quedó muy claro si es un agente de la CIA o un asesino a sueldo que está allí en una misión.

En caso de incendio, eviten los ascensores!!

“Así que aquí es donde Demi lava la ropa, ¿eh? La expresión “tarde de colada” adquiere una nueva dimensión…”

El caso es que de la forma más tonta se conocen (y cuando digo de la forma más tonta me refiero a un ascensor –sí, sí, como lo oís, que no se les ha ocurrido nada más original, “para qué nos vamos a molestar”, pensarían los guionistas, ¡que son tres, nada menos!…-) y ella se queda embobada al momento porque el torso de Kutcher es irresistible (mira, ahí estoy de acuerdo, aunque no me parece muy verosímil que un caballero baje al lobby de un hotel de lujo en la Costa Azul en bañador sin nada encima, que es algo de una poca clase que asusta y por menos de eso en Francia te deportan, pero en fin…) y empieza a hacer el ridículo más espantoso (pero no a lo Briget Jones en plan “me parto con esta tía”, no, más bien en plan “que alguien le golpee la cara con una pala para que se calle”. Al Torso todo esto se ve que le atrae (no porque se note por su trabajada expresividad, sino porque según el guión acaban casados después de que él mismo abandone su trabajo de “trabajitos” para vivir su vida de tórtolos de clase media americana en suburbio estándar.

Conversaciones de Estrellas

“No te preocupes que si lo de mi Torso va a ser un problema para ti ya me encargo yo de que tus Tetas también salgan en los títulos de crédito”.

Después de una eternidad de sopor y lugares comunes, no sé muy bien por qué (y llegados a este punto, ni me importa…) al Torso le quieren hacer un encargo de los suyos y al final resulta que al que quieren matar es a él y a partir de ahí todos sus amigos, vecinos y compañeros de trabajo son asesinos que intentan conseguir la recompensa que han puesto por su cabeza. Y eso, señores y señoras, es la sinopsis oficial de la peli, ¡y la propia peli en sí misma! No hay más. Bueno, queda por dilucidar la irresistible intriga de si el Torso (y su patética mujercita) conseguirá salir con vida y el sempiterno doble giro final, predecible donde los haya… Sólo se me ocurre decir: PENITENTIAGITE!! Porque esto tiene que ser una señal de que el mundo se acaba.

Supongo que en pre-producción todo esto sonaba mejor de lo que es y lo que esperaban conseguir gastándose 75 millones de dólares de nada es algo parecido a “Mentiras Arriesgadas” (pues no tienen que tomar estos espinacas para llegar a Cameron, con sus defectos y sus virtudes…) o cuando menos, una peli para que la vean parejitas sin que uno de los dos acabe vomitando. Error: en este caso lo que yo recomiendo para que el aburrimiento no los mate a ambos (todavía no salgo de mi asombro sobre cómo es posible que contemplar a dos personas tan extremadamente atractivas como Heigl y Kutcher pueda ser tan soporífero como un documental sobre el Serengeti después de una fabada, si es que ni a posta lo consigues…) es que se pongan a meterse mano, no hay otra opción.

Así que que sepáis que si alguna vez alguien del otro sexo (o del mismo, que aquí somos Gay Friendly) os dice que “ha alquilado” “Killers” y que si queréis ir a verla a su casa, poneos ropa interior limpia porque vais a mojar. Es como la historia del viaje en plan mochilero por Europa Occidental…

Lesbian Vampire Killers

lesbian-vampire-killers-logo

¿Qué puede hacer una gélida mañana de martes una nini de treintaytantos con un resfriado mortífero? Pues buscar la peli más mala que tenga para echar el rato y después tener una excusa para sacar a pasear sapos y culebras…

El caso es que el títulito de marras prometía bastante (en el doblaje se ha quedado como “Vampiras –supongo que “vampiresas” les estropeaba la sincronización labial…- lesbianas asesinas”) y además había echado un vistazo por Internet y había visto comentarios que me hacían pensar que era objeto de cierto culto, así que no me he podido resistir.

Pues en buena la hora, porque esto no es que sea malo, es que entra en la categoría de rotunda fucking shit!!

Plantel al completo

El cásting al completo: os habéis cubierto de gloria…

Resulta que hay un pueblecito de Inglaterra donde en una época pretérita habitaba una vampiresa lésbica mala malísima, una tal Carmilla [pues sí, no tenía ni idea de quién era esta Carmilla, pero un amigo de esos que no te dejan que hagas el ridículo -y al que se lo agradezco infinito- ya me lo ha hecho notar, así que, para los ingnorantes como yo, que sepáis que es el personaje de un cuento gótico de Sheridan Le Fanu de 1872 y que su historia es una de las primeras de vampiros que se han escrito], que, como os podéis imaginar, sembraba la comarca de pánico y tijeritas. Pero un valiente se atreve a acabar con ella y, antes de fenecer, la arpía le maldice a él y a toda su estirpe y promete volver cuando la sangre de un descendiente de su asesino se mezcle con la de una virgen (¿ah, pero quedan de eso?).

Ya en la actualidad conocemos al protagonista (un pringaete al que su novia mangonea de mala manera) y a su colega (el contrapunto ¿cómico? en forma de típico salido memo y cobarde) que, tras uno de los abandonos reincidentes de su chica, deciden irse de vacaciones y acaban en el pueblo de Carmilla, donde resulta que todas las mujeres se convierten en lesbianas y vampiras (me rindo, oye…) al cumplir los 18 años de edad.

Pues nada, que con todo esto se podía haber hecho una película divertida y mínimamente sexy, vamos digo yo, si por lo menos se hubieran molestado en contratar a los guionistas de Beny Hill que queden vivos. Pero qué va… han preferido que la peli sea tolerada, por lo que veo.

Pechugona Nº 4

“Me han dado el papel de Pechugona Nº 5. Jo, yo quería el de Pechugona Nº 3 que tenía mucha más enjundia…”

El caso es que fracasa en todas sus posibilidades de desarrollo: por lo que se refiere a diversión, no es nada entretenida. Es una chorrada que hemos visto un millón de veces mucho mejor hecha. No me he reído ni una vez, y la única frase que medio me ha hecho gracia es: “Hasta las mujeres muertas prefieren follarse entre ellas a conmigo”. Y ya ni siquiera estoy segura de que la palabra “follarse” no la haya añadido mi mente calenturienta…

Como peli de género fantástico da auténtica pena: es un insulto para los vampiros, para las mujeres y para las lesbianas (y para todo aquel que tenga un mínimo de buen gusto); los sustos dan… no me sale la palabra… ¡es que no dan nada!; y los efectos especiales parece que los ha diseñado el taquillero del Gusano Loco de las fiestas de mi pueblo.

Y si ya entramos en el tema pseudoerótico… buf… ¡¡es que no excita ni esforzándose!! Pensaba poner que quizá si tienes 15 años y todavía no has visto una teta al natural, a lo mejor… pero no, porque yo con 13 años tenía fantasías mucho más elaboradas e inquietantes.

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“Espera, espera: algo que pone… Naaaaaaa es que te está subiendo la fiebre, falsa alarma…”

Lo único que tiene la peli es que salen miríadas de tías buenas que, por cierto, ya estamos hasta las amígdalas de que cuando quieran que una parezca “la lista” le pongan gafas: las tías con gafas reivindicamos (que ya no las lleve no significa que todavía no las sienta, debe de ser como un miembro amputado) nuestro derecho a ser completamente estúpidas, estemos buenas o no!!

Pues eso, que un mierdón. Si alguien ve algo en ella por la que merezca que se le rinda algo de culto, que me lo explique, que a lo mejor es que hoy no tengo el día…

Vicky Cristina Barcelona; Puerta Camino y El Viti


Hace ya un par de semanas que presencié esta peliculilla con la que nos “deleitó” Woody Allen en 2008, pero es que todavía no salgo de mi asombro y no sé si podré reunir las fuerzas suficientes para acometer este comentario con un poco de claridad de juicio.

Ya de un tiempo a esta parte está claro que el judío más insigne de Manhattan va dando muestras de agotamiento y su ingenio no ha sido el que era en otros trabajos. Salvo alguna excepción (“La Maldición del Escorpión de Jade” me gusta, y “Match Point” creo que es una buena película, aunque no me parezca de Woody Allen), la primera década del siglo XXI no está siendo muy propicia para Allen (“Scoop”, sin ir más lejos, me parece una sandez que sólo tiene “el arreglo” del torso de Hugh Jackman). Resumiendo: que Mr. Königsberg, utilizando una expresión de mi suegra, ultimamente no hace ná que sirva.

Me daba mucha pereza ver Vicky Cristina Barcelona (mira, sobre el título no digo nada pero no me digáis que no es raro de cojones….) porque me imaginaba lo peor. Pero se ve que no tengo tanta imaginación como pensaba, porque la cosa se queda corta: es un tostón aburridísimo sin sentido y sin historia (de la tensión argumental ni hablamos, claro), con todo lo peor (o al menos de lo más criticado) del neoyorquino (las neurosis obsesivas y las conversaciones pesadas) pero sin nada de su sentido del humor posmoderno, intelectualoide, sarcástico y nihilista (vamos, de lo que a mí me pone).

Casi todo en la película es cargante hasta la estomagación: al narrador, por plomizo y por cansino, lo ponía yo a leer en voz alta “El Cantar del Mío Cid” hasta que se le desintegraran las cuerdas vocales, plasta de tío.

La fotografía de Aguirresarobe, aunque no se puede negar que es preciosa, parece de guía turística, con ese solecillo permanente como sacado de lo que creemos que debe de ser La Toscana y me puso de un mal humor de perros porque a mí, que me encanta Barcelona, me parecía que nos la estaban disfrazando de una cosa que no es.

Los personajes estereotipados: la americana racional vs. la visceral, la española racial e histérica, el artista bohemio a la par que latin lover. Vamos, que era todo de manual de Erasmus en España…

 

Pero lo que ya se llevaba la palma era la banda sonora: la canción “Barcelona” de Giullia y los Tellarini me gustó, aunque se acaba repitiendo más que el chorizo criollo; por no hablar de “Entre dos aguas”, pero claro, resulta que ahora van los americanos y descubren a Paco de Lucía, y ya la hemos liado. Pero tengo una pregunta que le haría al ex de Diane Keaton agarrándole de la pechera mientras zarandeo su esmirriado cuerpezucho: ¡¿es que en cada secuencia tenía que sonar una guitarra española?! ¡¡Si es que no hay nada que pegue menos con el modernismo de Gaudí que la guitarrita de los huevos, señor mío!!

Para colmo es una de esas pelis que mi madre (hoy estoy tirando de sabiduría familiar) diría “que no saben como acabarla”, y yo estoy de acuerdo: creo que le sobra metraje por todas partes.

En cuanto a las interpretaciones, debo decir que la peli la vi doblada, por lo que sólo puedo juzgar la mitad de sus trabajos (esto no me lo plantearía de no ser porque hay dos españoles entre los personajes principales, y nada menos que los Sres. Bardem).

Scarlett Johansson es una preciosidad, pero para ser justos hay que decir que sale perdiendo en su comparación con la salvaje voluptuosidad de Pe, aunque ambas me resultaron tan abofeteables en sus composiciones como el, en mi opinión, sobre valorado Javier Bardem, que no me ha gustado nada en ninguna de sus interpretaciones hasta el momento en la la Meca del cine.

En cuanto al criterio seguido por la Academia para premiar la interpretación de la de Alcobendas, creo que debe de tener más que ver con el arduo trabajo de “coderas y rodilleras” del agente de la actriz y con una campaña de márketing que ha calado hondo en el corazón provinciano de unos yanquis que lo siguen flipando con el exotismo mediterraneo (cosa que me parece positiva, por otra parte, pero que implica que cualquier día le van a dar el Óscar a la mejor película extranjera al salmorejo o al ajo arriero.)

A Penélope le sale el barrio.

Si tuviera que señalar algo positivo en la película sería el rollo bollo que se traen las protagonistas, lo que pasa es que para cuando llega, uno está ya tan aburrido y tan deseando que acabe todo, mal o bien, pero que se acabe, por Dios santo, que ya no se puede aguantar, que resulta hasta insípido. Y mira que es triste decir eso.