Haciendo amigos: La triste España del “que se jodan”

Ya es la tercera vez que un asunto futbolístico (y mira que yo suelo huir como de la tuna de esta cuestión, aunque me traiga recuerdos infantiles de sábados en polideportivos, espinilleras húmedas y olor a Reflex…) me enciende la sangre y me hace pensar en que la naturaleza del, como dice La Susan, “ser humano español”, es abyecta de natural y somos una raza digna de extinción. (Las otras ocasiones las podéis leer aquí, si es que os ponen las tías hablando de fúmbol sin saber…)

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A lo Panenka…

Ya me cansan los que se jactan de su enorme conciencia social e intelectual a costa de hacernos creer que esto debería ser inversamente proporcional a lo que te preocupen los resultados de la Selección Española en la Eurocopa (o el fútbol u otros deportes en general).

El ser humano (incluso en su versión española) resulta ser una compleja amalgama de racionalidad y emociones y nuestra esencia poliédrica nos permite no dormir por las noches velando por el incierto futuro de nuestros ahorros, cabrearnos por las mañanas por la ineptitud de políticos y gestores, reír a pleno pulmón de un chiste verde bien contado por un compañero de trabajo a la hora de comer, emocionarnos con lagrimilla con una película por la tarde y hasta enamorarnos apasionadamente por la noche, si se tercia.

También hay una parte, probablemente primitiva y tribal, que nos lleva a convertirnos en un amasijo de nervios parte de la masa vociferante que anhela disfrutar de ese poquito de gloria compartida que delegamos en unos jovenzuelos multimillonarios en pantalón corto. Cuando se trata de la selección se añade un plus: además está en juego el honor de un pueblo (ya, ya sé que siempre habrá algún gilipollas que irá con el equipo rival, allá cada cual…).

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“Hot’tia! Que me lo paro! Casi estoy por dejarlo entrar que luego no hay quien aguante a la tropa con lo de San Iker…”

Ya sabemos que eso no va a hacer que mejore nuestro salario mínimo, ni que baje la prima de riesgo, ni que Mariano & Co. sean enviados a Marte en un cohete a propulsión, pero durante un par de horas es emocionante dejarse llevar por un sentimiento que nos une a todos y que, en caso de victoria, te hará abrazar a un total desconocido como si fuera un hermano que regresara ileso de la Guerra de Secesión.

Que sí, que nos ponemos groseros y faltones con el fútbol (cómo sino se podría escuchar a una señora fisna y licenciada soltar un “Métesela como a Shakira!!” ante el lanzamiento de penalti de Piqué?); que se nos sale un poco la cadena con el tema de las supersticiones (esa baldosa es un talismán!!! ;p); que cuando nos dejamos vencer por el desánimo y perdemos la confianza, tiramos a nuestra selección del pedestal en el que los tenemos subidos y hasta les damos con él… ; que las chicas hasta somos capaces de decir que no nos gusta nada Ronaldo (estoy de acuerdo en que esa nuez se la debería hacer reducir un poco, ¿no?); en definitiva, que saca nuestro lado más animal (por no decir directamente bestia!).

Pero eso es lo que lo hace grande: que nos permite dejar a un lado toda esa racionalidad que nos encorseta y libera nuestro “yo” más auténtico. Además, qué coño, que nos lo pasamos bien! Anoche en el Circus se sufrió mucho. España entera sufrió mucho. Pero al final mereció la pena: estamos de nuevo en una final y, pase lo que pase este domingo, que nos quiten lo ganao!

LO DE LA COPA DEL REY ME TOCA LAS NARICES, mira tú…!

Refunfuños de una madrileña atlética que siempre ha sido pro-catalana y pro-vasca, pero cuya paciencia, como la provincia de Palencia, tiene unos límites…

Como toda España (incluidos los territorios díscolos) sabe, el Real Madrid se ha negado, con la excusa de que están reformando los baños (se ve que tenían las bajantes fatal…), a albergar la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Athletic (¿o es entre el Athletic y el Barcça? Ni idea, pero tanto monta, monta tanto…) y la FEF ha decidido que sea el Vicente Calderón el estadio anfitrión de tamaño evento futbolístico.

Parece que esta decisión no ha gustado a nadie y anda todo Dios con un mosqueo de órdago. Los finalistas se quejan (además del futurible estado del césped tras el concierto del marido de la Gwyneth y los suyos) de que el estadio no tiene suficiente capacidad para atender la demanda de localidades de los aficionados (hombre, en el caso del Barça se pueden entender, pero si quisiéramos meter los cerca de 55.000 leoncillos que cabrían en el Calderón en la sacrosanta Catedral, corregidme si me equivoco, pero se saldrían por los bordes…). Además, especialmente los bilbaínos (los azulgranas con tal de poder ir a la Cibeles a amargar merengues lo demás les da igual…) están diciendo que van a boicotear la ciudad poniéndose en modo Hermandad del Puño para no hacer gasto en la Capital del Imperio.

Llamadme de ofendimiento fácil si queréis, pero yo me veo en la obligación de exclamar un ¡se vayan todos a celebrar la final a Laponia, hombre ya!

Primero, el Vicente Calderón no es el Bernabéu, ni falta que nos hace… (dicho sea con todo el pesar de mi corazón, pero en eso reside la magia de ser al’lético, en que somos un equipo orgullosamente humilde, o como dice Harvey, madridista de pro -y mi padre para más inri, así que cuidaito con lo que decís-, de la gente de mal vivir -y a mucha honra añado yo!!!!-). Pero es un estadio con la máxima calificación de la UEFA y un lugar histórico que ha presenciado finales épicas, partidos de un Campeonato Mundial, conciertos de U2 y a Luis Aragonés rascándose el ojete, a ver quién supera eso…

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Y nosotros pensando que a los del Athletic (uy qué modernas ellas, escribiéndolo en inglés…) les haría ilusión jugar en un estadio roji-blanco, y mira tú…

Tampoco está en la Castellana, pero oye, la Rivera del Manzanares está bien bonita en esta época del año y tenemos cerquita la M-30 para que los que vengan en coche se puedan perder a gusto por sus túneles cuando deje de llegar la señal a los GPS y vivir una experiencia extra sensorial, que eso, no está pagado con dinero… vamos, que el caso es quejarse. ¿Qué no hay sitio para montar una carpa para celebrar a lo ghetto? Coño, pues ponedla en la Casa de Campo, que es bien hermosa (si no os importa tener como banda sonora el reggaetón, claro…)!

Luego está lo de que Madrid tenga que ser siempre objeto de inquina por parte de ciertas gentes de provincias (serán de gran ciudad, pero demuestran muy poco mundo los que así opinan) culpándonos a la totalidad de los madrileños (y sus polínganos) de todas las decisiones institucionales. Una vez en las fiestas del barrio de Gràcia (en Barna) uno me preguntó de dónde era y, al decirle: “De Madrid” (la verdad es que dije “De Madrí”), me soltó un “¿Sabes que eres un símbolo de la represión?” que me dejó bizca… Yo, desde el punto de vista platónico, puedo ser el símbolo de varias cosas, pero de la represión, no, no creo vamos…

No tenemos la culpa de estar en el centro del país y muy bien comunicados por tener ese monstruoso aeropuerto y porque todas las putas autopistas nacionales partan de nuestras entrañas. Ya tenemos suficiente con sufrirlo todos los días de nuestra vida. Madrid es una ciudad acogedora con la mejor oferta hostelera de España (y de Europa me atrevería a decir, porque lo que es a bares no nos gana nadie…) y la ponemos a disposición de todos nuestros visitantes con la mayor hospitalidad (y con ánimo de lucro, todo hay que decirlo, pero oye, en Barcelona no te ponen una tapa gratis con la caña ni a punta de navaja, y en Las Vascongadas (a que jode?) los pinchos (venga vale, pintxos) son de mucho ringo-rango, pero también los cobran como tales.

Yo voto porque a las hordas de culés y leones les sirvamos la cerveza a palo seco. Ale! Bueno, mejor no, que sino se entocinan y se nos mean en los monumentos como los guiris…

En resumen, que me he sentido muy ofendida y lo tenía que decir. Pero como no soy rencorosa, voy a desear suerte a las dos hinchadas. Personalmente no tengo mucha preferencia por ninguno de los dos equipos pero igual como que me alegraría un poco más si ganara el Athletic (más que nada por si en el fragor de la celebración a Llorente le da por quitarse la camiseta…), aunque mi corazón albergue el secreto e inconfesable deseo de que después se hunda la Gabarra con to’ Bilbao dentro (uy, que se me ha visto el rencor…!) ;p

NBA All-Star Game: Ya no es lo que era

Me he enterado hoy de que estamos en el All-Star weekend. Hace una barbaridad de años que dejó de interesarme el tema del basket y, cuando he mirado las alineaciones de los equipos que se disputarán esta noche el trofeo en Los Ángeles, apenas me sonaban nombres más allá de Lebron James por la conferencia Este y Kobe Bryant y Gasol por la Oeste, así que los aficionados al baloncesto no esperéis que os haga una predicción sobre el ganador basándome en un análisis de la temporada que está haciendo este año cada cual y sus promedios.

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“¿Ves qué pinta de malotes? Pues verás cuando nos arranquemos con el Tango del Pabellón: Pop! Six! Squish! Uh-uh Cicero Lipschitz!”

Pero sí me ha recordado esa época de mi vida en la que me quedaba muchos viernes con mi hermano a dormirme en el sofá mientras él veía “Cerca de las Estrellas”, más que nada para tener algo que comentar después con los compañeros de la Escuela de Baloncesto: sí, aunque parezca difícil de creer, estuve varios años aprendiendo fundamentos de este deporte para el que, como os podéis imaginar por mi físico privilegiado, no estaba muy dotada (aunque os advierto que mejor no me retéis a una carrera porque soy muy rápida…)

Como recordaréis, en aquel entonces todo se decidía siempre entre Lakers y Celtics (y más tarde Pistons, hasta que los Bulls de Jordan lo acapararon todo durante unos años…). A mí me encantaba el equipo angelino y hasta estuve coladita por Magic Jonhson durante un tiempo y fantaseaba con casarme con él, vivir en L.A. e invitar a cenar a Charles Barkley (habría tenido más sentido Isiah Thomas, pero yo me decía que a mi mansión californiana invitaría a quien yo quisiera…).

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Aquí, posando cual comparsa: Los Ninios de los Ángeles, en el Teatro Falla

Todo esto fue bastante antes de que se supiera lo que le había pasado al pobre por ser un Follarín de los Bosques a Pelo (y de dejar a su esposa como Cornuda Universal: Shame on you, Earvin, shame on you…!).

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“Muy amigos y to lo que tú quieras, pero te voy a meter un puro por lo de los tres chiítas que te vas a cagar…”

Pero ser de los Lakers era como ser del Real Madrid: demasiado fácil. Así que yo, que soy del Al’leti por un extraño impulso que me lleva a identificarme con aquellos que pocas veces consiguen lo que quieren (vamos, que Beck cuando escribió su “Loser estaba pensando en mí más que en él mismo…), me hice de los Hawks (y por ende, fan de Dominique Wilkins). Y así acabé hermanada con la bonita ciudad sureña que se quemaba en “Lo que el viento se llevó”, y no me hizo poca ilusión tener que hacer escala allí cuando viajé a San Francisco, aunque sólo pude verla al aterrizar y conocer su aeropuerto, claro (“So why don’t you kill me…?”).

Imaginaos la tensión durante los concursos de mates, siendo mi hermano tan del Madrid como de Jordan…

Lo que venía a contaros antes de que se me fuera la olla a Camboya es que, a día de hoy, la NBA a perdido mucho glamour. Igual soy yo, pero ya no hay gente tan carismática como entonces: Julius Earving, Larry Bird, Abdul Jabar, los mismísimos Magic Johnson o Jordan, o el equipo de los chugos Pistons al completo… Y eso se nota.

Pero yo sé la verdadera razón por la que la NBA (y el baloncesto en general) ya no me motivan: las equipaciones modernas.

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Vamos, que con el cambio de pantorrilla por muslo hemos ido muy a peor.

Brutal, vencida y llorica… Holanda demuestra su falta de clase al culpar a todos los demás por su derrota

[Sé que los jugadores de nuestra selección tienen demasiado buen gusto como para comentar este tema, pero yo soy sólo una española media y normal…]

Tenía mucha curiosidad por saber la opinión de la prensa extrajera sobre la actitud de muchos de los jugadores holandeses en la final del Mundial, y como quiera el destino que sólo entiendo bien el inglés, he traducido un artículo de Mat Lawton en Daily Mail en su versión online (ya os advierto que es el segundo periódico más vendido en Inglaterra y considerado un tabloide) sobre las entrevistas que hizo a varios miembros de la platilla de la Naranja después del partido (mis comentarios en rojo):

Brutal, vencida y llorica… Holanda demuestra su falta de clase al culpar a todos los demás por su derrota.

El titular no tiene desperdicio, pero no por ello deja de ser cierto…

Para cuando los jugadores de Holanda salieron de la sala de entrevistas y abandonaron el magnifico Soccer City Stadium, quedaba muy poco de ellos que admirar.

Un equipo que ha traicionado su propia cultura futbolística con un enfoque construido sobre la brutalidad y la intimidación contra un maravilloso equipo español, después escogió culpar a cualquiera menos a ellos mismos por su derrota en la final de la Copa del Mundo del domingo. Poca clase en el campo y fuera de él, más bien decepcionante.

Estoy de acuerdo en que, si has elegido ser un camorrista, lo mejor que puedes hacer después es ser coherente y marcharte de allí sin lloriquear como una nenaza por la mala actuación de un árbitro al que trataste de intimidar desde el primer minuto.

Gran parte de su ira se dirigió hacia Howard Webb, el árbitro quien en realidad les hizo un enorme favor al no expulsar a Nigel de Jong en el minuto 28 por una asombrosa entrada a Xabi Alonso.

Y con asombrosa supongo que quiere decir “criminal”. El periodista inglés veréis que es bastante indulgente con el árbitro, único inglés que ha pasado de octavos en este Mundial.

En la conferencia de prensa en Johannesburgo ayer, Sepp Blatter expresó su apoyo a Web, reconociendo lo difícil que los jugadores se lo habían puesto al árbitro. Pero los holandeses se quejan incesantemente de la actuación del inglés.

El Presidente de la FIFA supongo que también tiene que defender un poco al colegiado (vale que no era fácil, pero ese señor no debería haber arbitrado ese encuentro, y en eso estoy de acuerdo con los holandeses).

“Si juegas la final de la Copa del Mundo, necesitas un árbitro de categoría mundial”, dijo Arjen Robben. “Todavía no sé si la actuación de hoy del árbitro ha sido de categoría mundial”.

Totalmente de acuerdo como he dicho.

Robben sí tiene una queja legítima cuando se refiere al fallo de los colegiados al no castigar a Carles Puyol por empujarle cuando esprintaba hacia el área. Pero fue su incapacidad para asumir ninguna responsabilidad por la forma en que su equipo pretendía tratar de vencer a España lo que es tan decepcionante.

“Tenía que haberle expulsado”, dijo Robben. “Tuvo que haber habido un lanzamiento de falta. Al final no hay ninguna ventaja. El primer uno contra uno fue error mío. Tendría que haberlo marcado. Pero así es el fútbol. Lo intentas lo mejor que sabes. Intenté marcar. Después de un partido así, cuando te sientas en el vestuario, y eres el único que habla del árbitro y sus errores, eso lo dice todo”.

Querido Robben, es cierto que España acabó en cierta forma cediendo a vuestra provocación y cometiendo algunas entradas y haciendo faltas (que en este caso me temo era necesaria).

“Lo principal es que no podemos criticarnos a nosotros mismos. Recordad que jugábamos contra España. Son un equipo estupendo. Teníamos nuestro plan e intentamos jugar nuestro futbol. Tratamos de pararles defensivamente. Nuestra organización fue buena. Creamos oportunidades. Pero al final es una final de la Copa del Mundo: dos equipos agresivos que quieren ganar. Es asunto del árbitro controlar el juego”.

La capacidad autocrítica se la dejaron olvidada en el banquillo del estadio. Mejor, así no les molestará en el futuro…

Wesley Sneijder se hizo eco de ese sentimiento. “Nos ha robado”, dijo Sneijder que se sentía agraviado por el fallo de Webb al no conceder a Holanda un corner justo antes de que Andres Iniesta marcara su gol en la prórroga.

“Es una desgracia para el futbol. No debería haber ocurrido. “Primero lanzo una falta que golpea en la barrera y despúes el portero español toca el balón antes de que salga. ¿Qué hace el árbitro? En lugar de pitar córner pita saque de meta.

Ahí hay que reconocer que tiene razón. Casillas rozó el balón y debió pitarse un córner. Así es la vida…

“En el siguiente ataque, Iniesta se encuentra al principio en fuera de juego. Web no lo pita y entonces Iniesta coge el balón y marca.

No tiene nada de razón y veréis más adelante como el periodista le recuerda al ex jugador del Madrid (no lo mencionó por molestar, que conste, es sólo para no repetir más el nombrecito, podía haber dicho el jugador del equipo que le arrebató al Barça la Champions, pero eso sonaría peor…)

“Y antes hay otro momento con Iniesta. Patea a Mark van Bommel sin balón. El cuarto árbitró lo vió y dijo “Sí, lo ví.” Creo que si lo vió, entonces es tarjeta roja. Son tres incidentes en un corto espacio de tiempo. Es un escándalo y ha acabado así.”

Pues sí, pero si Andrés Iniesta responde de esa forma, cómo tendría el pobre las piernas de patadas…

Más de lo mismo de boca de Robin Van Persie. “¿Qué estaba haciendo ese hombre” preguntó el ariete del Arsenal de un árbitro con el que se reencontrará la próxima temporada.

“Cometío tres grandes errores en la prórroga de una final de la Copa del Mundo. Realmente es muy doloroso. Pitó [entiendo que validando el gol de Iniesta] a cuatro minutos del final, pero no pitó el corner, y más tarde pasó por algo a Iniesta en posición de fuera de juego. Iniesta no debería haber estado en el campo porque golpeó a Van Bommel. También debería haber enseñado a Puyol la segunda tarjeta amarilla por intentar derribar a Robben.”

Otro que no se sabe el reglamento….

Dirk Kuyt se atreve a sugerir que Holanda no se equivocó con su táctica. “Estabamos jugando la final de la Copa del Mundo y queríamos ganar”, dijo. “Haces cualquier cosa porque sabes lo que está en juego. Creo que tuvimos quizá dos o tres malas entradas y desde luego muchas más tarjetas amarillas de las que merecimos”.

Si os pilla un árbitro de La Liga os deja con 8 tíos en el campo, pero bueno, cada uno es libre de expresarse como quiera.

Para empezar, los holandeses necesitan estudiar el reglamento del juego porque el gol de Iniesta no debería haber sido anulado por fuera de juego. No cuando el pase inicial de Fernando Torres no consiguió llegar al brillante español, que después estaban en posición correcta cuando Cesc Fabregas le encontró con un pase genial.

También deberían considerar el futuro de su jefe de prensa, que se hizo a sí mismo caer en desgracia con un ridículo ataque a los medios ingleses a una perfectamente válida pregunta a Sneijder.

Con el conocimiento previo de la maravillosa temporada que Sneijer ha disfrutado, no sólo con un triplete con el Inter de Milán sino además marcando cinco goles en su camino hacia la final de la Copa del Mundo, se le pidió que respondiera a la acusación de que el futbol de Holanda contra España había sido deprimentemente negativo.

Sneijder no se ofendió en absoluto y había comenzado a responder la pregunta cuando Kees Jansma, quien parecía creerse la estrella del show dando este espectáculo en Sudáfrica, eligió intervenir de la forma más estúpida.

“¿Cómo ha quedado Inglaterra?” dijo Jansma, que tiene su propio programa en TV donde ofrece entrevistas de los futbolistas de Holanda. “¿Jugó en este Mundial?”

Habiendo interrumpido la entrevista con Sneijder, se encontró con una o dos objeciones. [Esto debe de querer decir que lo pusieron de hijoputa para arriba] Y no precisamente por hacer una pregunta tan idiota.

“No me podéis hablar así”, dijo. “¡Soy el jefe!” (algo que por supuesto, no es).

“Este es el problema de Inglaterra. No la calidad. Esto es por lo que Inglaterra tiene tantos amigos en el futbol. Y la calidad del fútbol inglés es estupenda, sí. Sí, eso es lo que quiero ver. Fútbol a la manera en que juega Inglaterra”.

“¿Puedo publicar esta respuesta”? le pregunté. “Sí, la puedes publicar?, replicó.