Pucela, mon amour: no sólo de cine vive una bloguera

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid

He tardado en contaros mi experiencia en la Seminci, pero es que he estado un poco ocupada desintoxicándome, a caballo entre la Betty Ford y la Buchinger, despues del Leaving Pucela…

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Monidala en Abu Dhabi (aboebe) (07-12/05/2012)

Cielo sobre Arabia

He vuelto totalmente fascinada por la capital de este pequeño pero rico país (Emiratos Árabes Unidos, conocido internacionalmente por sus siglas en inglés: UAE) situado a orillas del Golfo Pérsico, al este de la Península Arábiga (por cierto que quién me lo iba a decir a mí cuando hace un tiempo comentaba yo “Sex and the City 2”…)

Esto no tiene que ver pero se me ha pegao!

Su rápido desarrollo en los últimos cincuenta años gracias a los petrodólares lo convierten en una gran bizarrada con una metrópoli monstruosamente ostentosa en mitad de un absoluto desierto.

vista ciudad

Desde luego es una tierra de contrastes, sobre todo por la temperatura exterior vs. el aire acondicionado! Cuando permaneces en al aire libre más de 30 segundos te entran ganas de exclamar esto a voz en grito (con deciros que el agua de la piscina del hotel estaba climatizada, pero para refrescarla, os lo digo todo…).

Allí el que manda es el Khalifa bin Zayed Al Nahyan. Y como la gente es muy de su líder, había fotos por todas partes. Pero más que de éste, de su padre, que estaba el hombre de mucho mejor ver.

Zayed

“Aquí el líder, aquí unos lectores.”

Nos alojamos en el hotel Fairmont Bab Al Bhar, un auténtico templo de lujo y esplendor… Las habitaciones standard tenían esta pinta tan “modesta”:

Fairmont Bab Al Bahr room

Y se podía disfrutar de esta vista tan anodina:

Mezquita Sheikh Zayed

Sólo en el lobby del hotel ya te podías quedar encandilado y no pudimos evitar hacernos fotos en este sofá con cristales de Swarovski.

Hotel Fairmont Bab Al Bahr

“Es como estar en Studio 54 pero sin drogas!!”

Nada más llegar nos fuimos a visitar la Mezquita Sheikh Zayed que se veía desde nuestra habitación, y como podéis ver que yo iba hecha una fresca, me tuve que ataviar con una indumentaria mucho más discreta desde los mismísimos jardines (las que no iban tan frescas sólo se tuvieron que poner esta prenda llamada “abaya” y la “shela” -pañuelo que se lleva en la cabeza- dentro de la mezquita).

Jardines Mezquita Sheikh Zayed

“Ay que caló, que caló tengo… Qué güena estoy y qué tipo tengo (aunque no se note)”

Punto a favor: los “outfits” estaba totalmente limpios. En contra: en cuanto se te resbalaba el pañuelo de marras, los Guardianes de la Moral te llamaban la atención por descocada. Punto super-en-contra: el calor que da el negro a 40º a las sombra es una cosa inhumana. Tampoco tenían muy en cuenta las tallas y a mí me iba arrastrando la sotana all over the place…Pero la Mezquita merece la pena verse a pesar de todo. Estas fotillos como muestra…

Mezquita Sheikh Zayed patio

Mezquita Sheik Zayed vidriera

Mezquita Sheikh Zayed interior

Siempre que se va al desierto, no debe de faltar una foto con camello.

Camello

Yo soy la del medio.

Además de las interminables interesantísimas reuniones de rigor, hemos podido disfrutar de algún tiempo de descanso para disfrutar con nuestros compañeros de todos los países del mundo, que siempre es enriquecedor (sobre todo cuando es en los jardines del hotel, con música en directo y con una barbacoa in progress…)

Como actividades de Team Building, nos llevaron por un lado a la Etihad Academy, que es donde hacen prácticas los empleados.

Simulador de Vuelo Etihad

Esto no es el Nostromo, sino un simulador. Hay a quien le interesan estas cosas, no os vayáis a creer…

Simulador lancha Etihad

Los futuros “azafatos” pillados en plena práctica.

Otro día fuimos al Yas Marina Circuit, casa del Gran Premio de Abu Dhabi (yo no tenía ni idea…), donde también está el parque temático de Ferrari (menos).

Ferrari

Marina Yas Circuit

Formula 1

Karts

Pues sí, amigos, estuvimos echando unas carreritas de karts. La velocidad no es lo mío, yo soy más de conducir como la negra de Loca Academia de Policía, pero reconozco que se pica uno y es bastante divertido. Aunque yo lo tenía el doble de difícil porque no llegaba nada bien a los pedales. Me pusieron un cojín en la espalda para acercarme pero ni por esas!

También hay que decir que con el mono y el casco hace mucho calor y se echaban a faltar las muchachas con sombrilla, si es por quejarse de algo…

Por la noche tuvimos la cena de gala con sus bailarinas de danza del vientre y eso. Muy halal todo…

Gala Dinner

Entre un sueco y un portugués. Adivinad cuál es cuál…

Danza del vientre

dos chicas de revista

Dos chicas… de revista!

Pues nada, que hemos visto cosas sorprendentes, hemos aprendido mucho y hemos hecho amistades entrañables!

Señal de Stop árabe

…In the name of love!

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En el centro comercial…

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… cena con nuestros BFF antes de volver cada uno a su país!

Fairmont Bab Al Bahr playa

Ains…

Monidala en la Pérfida Albión (08-12/02/2012)

Westminster

Londres es una ciudad que me fascina, quizá porque he pasado poco tiempo en ella (he estado en dos ocasiones pero siempre por trabajo y nunca he podido disfrutarla más allá de unas horas contadas y apuradas lo máximo posible) y siempre me quedan ganas de volver y explorarla a fondo.

Esta vez ha habido una combinación de trabajo y diversión a la que se le ha unido la particularidad de una nevada de las que en Madrid tenemos pocas…

Después de las jornadas de trabajo interminables/encerronas (en sala de hotel en el culo del mundo, allende Heathrow) en las que estábamos todos los representantes de los diversos países que invitados a la Convención), por la noche nos llevaron de cena a Windsor, una pequeña ciudad del condado de Berkshire donde se encuentra una de las residencias de la familia real británica, que como os podéis imaginar, no es un pareadito apañao, no…

Castillo de Windsor

Buscando el portero automático para picar: “¿Baja el Harry? Que nos vamos de juerga!!”

Yo con bus

Qué me gusta un double-decker bus, mientras que no crashes into us, claro…)!

Nieva!

Según salimos del bus empezaron a caer unos encantadores copitos de nieve que nos hicieron toda la ilusión de un mediterráneo de pro…

Lo que no esperábamos es que la cosa acabara así:

casitas nevadas

Nos llevaron a un restaurante de lo más pintoresco y bucólico a la orillita del río…

riverhouserestaurantandbarwindsor2

The River House, una cosa divina, oigan

barco

Por todos es sabido que el Támesis es un sitio de lo más acogedor para vivir…

tan  monas!

La cena no estuvo mal del todo (para ser Inglaterra), aunque el vino chileno que nos dieron tenía retrogusto a sal fuman… El postre lo mejor: Stiky Toffe with Ice! Riquísimo y ni la mitad de empalagoso de lo que prometía.

El domingo, ya por libre, nos fuimos downtown aunque hacía un frío tan del carajo que los grajos patinaban sobre hielo…

qué frío

…y tras un periplo transportístico considerable (bus del hotel al aeropuerto donde dejamos el equipaje en el Left Luggage), tren London Connect (25 minutos hasta Padddington Station, pero también tenéis el London Express que tarda 15, aunque es mucho más caro), otro bus (el 27, no creo que se me olvide en la vida) para el que, por cierto, tuvimos que correr los 100 metros lisos pulverizando nuestra mejor plusmarca personal y oye, ya no estamos para esos trotes) que nos llevó, dejando a su paso la mítica Baker Street de mi querido Holmes, hasta Camden Market…

Camden Market

Mira: una moderna!

…donde nos reímos un montón, disfrutamos del ambientazo, comimos y, por supuesto, nos gastamos unas pounds en trapitos ideales, no sin antes regatear como es de ley en este sitio.

camdem market

Mira: una turista!

Y por la tarde vuelta al aeropuerto y a casita… ains, ha sido breve pero intenso. A ver si con un poco de suerte en mayo os puedo contar mis andanzas en un destino mucho más exótico (aunque no tendrá porqué ser mejor…).

en moto

“Yo sólo lo hago en mi moto”.

Si tenéis planeado viajar a Gran Bretaña en general o Londres en particular, no os olvidéis de estos detalles de suma importancia:

  • No se puede pagar en euros. Ya sé que lo sabéis, pero que no se os olvide porque a mí me pasó cuando fui hace como un mes para una reunión y tuve que cambiar dinerito de verdad por retratos de Isabel II en el aeropuerto, mayormente porque no llevaba mi cartera con las tarjetas, bueno, ya os lo conté… Un euro vale 0,83 libras (aprox.) así que no os confiéis con los precios, que luego vienen las sorpresas.
  • Aunque estéis en Europa, no es un país Shengen. Si bien es suficiente con el DNI para pasar la frontera, tendréis que atravesar un control de pasaportes antes de embarcar en el avión y a vuestra llegada al aeropuerto. Un coñazo más, pero en fin…
  • También deberíais llevar un adaptador para vuestro aparatos eléctricos ya que ellos utilizan unas clavija con esta pinta:

Enchufe inglés

La verdad es que cuando estuve viviendo en Irlanda no lo llevé y sin adaptador funcionaba, pero por si acaso yo esta vez pedí uno a la recepción del hotel y me lo prestaron sin problema pagando una fianza de 10 pounds.

  • No os olvidéis de que estos señores tan raros conducen por el lado contrario de la carretera. Cuando estéis allí daos cuenta de esto al mirar para cruzar o podríais ser atropellados por un cab, que es como ellos llaman a los taxis.
  • En lo culinario, no os vayáis sin probar el Fish & Chips. Es buenísimo y barato y para una cosa que tienen los pobrecicos, no les hagáis el feo… ;p

See you soon!

A bombo y platillo (¿Cuchara o tenedor?)

cartel_bombo_webalta

La compañía teatral tenemos gato lo ha vuelto a hacer: tras “La naranja completa” y “…y estoy guapa”, con el primero de los dos monólogos independientes que forman su nuevo montaje, “¿Cuchara o tenedor?”, nos han vuelto a hacer reír (con ganas), pensar (sin condicionar) , disfrutar (de lo lindo)…

Según sus propias palabras, en este proyecto pretenden “profundizar en los prejuicios que imperan en nuestra sociedad dándoles una vuelta de tuerca”. Y es cierto que lo hacen a su manera, como siempre, provocando que la risa sirva de catalizador para que durante la función y después, al salir de la sala, sigamos reflexionando sobre esos grandes males que siguen pervirtiendo nuestra aparentemente democrática sociedad moderna. Xenofobia, homofobia y desigualdad siguen presentes aunque la corrección política imperante los disfrace, haciendo todavía más hipócrita nuestra actitud.

Cristina Rojas

Durante una hora de monólogo, Cristina Rojas se mete en la piel de una lideresa (es que me ha encantao!) política que se tendrá que enfrentar a las contradicciones entre su ideología y su vida real, algo con lo que tenemos que convivir todos en el día a día: cuán a menudo nos tenemos que tragar en seco todos esos inmutables principios que nos llenan la boca…!

En lo que me parece un esfuerzo interpretativo destacable, Rojas (que siempre me ha gustado muchísimo pero que da gusto ver la evolución que tiene y como se va convirtiendo en una actriz con cada vez más y más matices) asume diferentes registros, encarnando un personaje poliédrico y real, muy humano, con el que nos identificaremos todos y sobre todo las mujeres. La femineidad cobra en esta obra especial protagonismo, si bien siempre Blasco Vilches, a la sazón autor de la compañía –que además se estrena oficialmente en la dirección-, nos ha sorprendido con su profundo -e inquietante ;p- conocimiento del comportamiento de las mujeres.

Cristina Rojas muy sincera! XDD

El papel que desempeñamos las tías en la sociedad hoy día, el esfuerzo por compaginar la ambición y el éxito profesional con determinados aspectos de nuestra idiosincrasia que, para bien o para mal, están en nuestro ADN (o más bien en nuestros cromosomas XX), nos reflejan en la protagonista como en un espejo. Si acudís a ver la obra sin duda identificaréis a una jefa, amiga, colega o a vosotras mismas: porque todavía tenemos que ser perfectas para poder estar a la altura de los hombres, a los que con mucha frecuencia les sobra con una complaciente mediocridad para medrar en la política o en el mundo empresarial, que vienen a ser lo mismo.

Parece ser que en esta ocasión hay mucha más improvisación que en otros montajes, lo que le da una naturalidad y frescura aún mayor a una hora de teatro que se hace corta y que me dejó con ganas de más. Afortunadamente está previsto que en primavera se estrene el segundo monólogo de “¿Cuchara o tenedor?”, que tendrá por título “De pelo y pluma” y en el que podremos disfrutar del tercer miembro de la compañía, el actor Homero Rodríguez Soriano.

“A bombo y platillo” estará en cártel todos los viernes y sábados desde anoche (que fue su estreno) y hasta el sábado 4 de febrero en la Sala Triángulo de Madrid, en la calle Zurita, 20 (Metro Lavapiés). Las entradas cuestan 13€ pero las podéis reservar al modiquérrimo precio de 9€ (aunque, ¿qué significa el dinero cuando hablamos del alimento del espíritu?) reservándolas aquí.

Espectáculo de percusión “ReciclART” de TOOM PAK (Madrid, 29 de Septiembre 2011)

toom_pak

Lo bueno de llevar (entre otras muchas cosas, claro) la relación con proveedores en una agencia de viajes es que, además de que recibes un montón de pequeños “sobornos” (no os emocionéis, me refiero a regalitos en forma de merchandising de las aerolíneas o las cadenas hoteleras e invitaciones a desayunar o comer con la excusa de mostrarte un hotel, etc.) es que te invitan a eventos que algunas veces resultan muy interesantes.

El jueves por la noche pudimos asistir a uno de ellos en el hotel Meliá Castilla. Tras la parte rollo de autobombo de los organizadores, disfrutamos de un cóctel de esos de ponerse morado de paella, canapés, cervecitas y pasteles y para culminar la noche, pasamos al auditorio que tiene el hotel para presenciar este espectáculo de percusión que nos dejó sorprendidos.

reciclart

TOOM PAK es un grupo de fanáticos de la percusión capaces de hacer música con elementos reciclados como bolsas, botellas, cubos, llantas de coche, tubos… También utilizan balones, radiales y, por supuesto, sus propios cuerpos y los de los espectadores a los que animan a participar.

El espectáculo, basado en el ritmo, no sólo es sorprendente por la variedad de sonidos que llegan a conseguir (con deciros que tocan el “Misirlou” de Dick Dale& His Del Tones, de la banda sonora de “Pulp Fiction” y hasta un homenaje a Michel Jackson se marcan los tíos…) y muy ameno ya que, a pesar de lo que se pudiera pensar, en ningún momento se hace monótono o repetitivo; sino que además es tremendamente divertido por la forma en que los integrantes del grupo utilizan siempre el sentido del humor y están provistos de una energía desbordante.

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Desde luego os lo recomiendo y si tenéis la oportunidad de acudir a uno de sus espectáculos seguro que pasaréis un rato estupendo disfrutando de la música de una forma diferente.

Una petarda en el Reino del Metal: Concierto de Judas Priest+ Motörhead +Saxon en Madrid (30/07/2011)

Cartel

Ya os podéis imaginar que yo de heavy tengo poco, tirando a nada: vale que en mis años mozos estuve alguna vez en el Barras; que una vez me agarré un amarillo en el Canci que si no llego a potar, la palmo fijo; que en determinada época me han gustado bastante Metallica o AC/DC (aunque en realidad lo que más se ajusta a mi gusto y personalidad son bandas como Aerosmith, Guns N’ Roses y el Bon Jovi ochentil…); pero lo que de verdad me pasado toda la vida es que he tenido, por una parte, una gran curiosidad por determinados géneros musicales aunque a priori no me sedujeran con facilidad y, por otra parte, un jodido imán para acabar relacionándome con metaleros sin remedio (gente auténtica donde los haya, que todo hay que decirlo…)

Total, que una cosa te lleva a la otra y al final acabas pasando seis horas en el Reino del Metal durante un tórrido día veraniego en compañía algunos de los hombres de tu vida: uno de mis primero cicerones por el mundo del hard rock: mi valonqar (o hermano pequeño, para los no iniciados en el alto valyrio); Harvey y Juan Luis, uno de sus mejores amigos (el que fuera bajista y compositor de la mayoría de temas míticos de Obús, auténtica historia viva del rock duro en español); un Jm Rod que, acompañado también de su tío y en su primera incursión en el universo heavy metal puro y duro, parecía fascinado por el ambiente y sorprendido por lo extremo del sonido y que me parece que desde ahora no va a perder ripio); y el Hombre Tecnológico, heavy de nacimiento de aquellos que en los ‘80 llevaban chalecos vaqueros de mangas extirpadas y decoración casera a base Tipex (en su momento me parecía una aberración a la moda pero si lo pienso ahora, como que me pone bastante….).

I was there!

Escalofriante testimonio gráfico de que la Bruja Avería sigue viva y le va el rock, a la muy pájara…

El Reino del Metal se encontraba el sábado en La Cubierta de Leganés, y prueba de ello son las 5.000 personas (sold out!) que allí había dispuestas a darlo todo para demostrar que el rock no ha muerto y que los heavys son gente con memoria a pesar de que su música no cuente con el beneplácito mainstream.

Llegamos al recinto al poco de abrir las puertas y, después de vender una entrada que nos sobraba debido a una baja (sufrimos dos bajas ese día, la del Gran MIG fue una gran putada y espero que haya recuperado sus ojos!!), a las 18:30 estábamos entrando (lo siento, pero saltarnos la cola en los conciertos se ha convertido ya en un ritual y una cuestión de principios…) así que pudimos coger buenos sitios en la grada e ir entonándonos con unos minis (que si lo llegamos a saber, pillamos 50 litros, porque más tarde, la pésima organización del recinto hizo prácticamente imposible hacerse con suministros líquidos).

A las 19:30, con el aforo prácticamente completo y con esa puntualidad que, según Juan Luis que tocó con ellos en su día, caracteriza a los guiris, empezaban los Saxon: me pareció que estaban en buena forma (sin poder comparar con sus mejores momentos ya que desconocía por completo a esta banda), tanto física como musical y que su cantante tenía una voz estupenda y un melenón de no creer, aunque el estilo de estos británicos resulta de lo más tipicón de esos ochenta tan tremendos y ese rollo de serpientes y espadas me parece algo trasnochado, I´m so sorry…

Saxon

Photo by Jm Rod (que es mucho mejor fotógrafo que yo…)

El resto de la audiencia no estaba de acuerdo conmigo, a juzgar por el entusiasmo y las ganas con que respondieron a la actuación de Saxon y a cada uno de los gestos con los que el vocalista demandaba su participación. Además era obvio que todos estaban fresquitos y con ganas de desgañitarse.

[Un inciso: no conseguíamos ponernos de acuerdo sobre la media de edad del lugar porque unos decíamos que en torno a los treinta y otros pensaban que estaba más cerca de los cuarenta. La verdad es que había mucha melena blanca al viento pero también había algún que otro adolescente por ahí bajando la media…]

Después llegaron Motörhead, que como bien dice el Hombre Tecnológico, tienen un estilo por el que ha pasado muchísimo mejor el tiempo, es más, podríamos decir que suenan totalmente actuales con ese trash metal sin concesiones y perpetrado sin adornos ni florituras en la puesta en escena: sólo tres tíos tocando, pero eso sí, a toda hostia… El archifamoso y carismático Lemmy me impactó desde su presentación (a pesar de su voz tremendamente cascada): “We are Motörhead. We play Rock&Roll”. Toda una muestra de humildad y una declaración de intenciones. Impresionante también el batería y ese doble bombo atronando a velocidad increíble.

Tanto me inspiraron Lemmy y su banda que decidí aventurarme a por unas bebidas (como buena hembra recolectora que soy…) y sufrí esa pésima organización que os comentaba: como una hora me tiré por esos mundos de Dios y por desgracia presencié muy de cerca una escena de lo más desagradable cuando uno de los macarras de seguridad se enzarzó con un tío y acabaron llevándoselo en volandas entre varios con ninguna pinta de ir a leerle sus derechos. La violencia en directo es una de las cosas que más me espantan de este mundo, degrada al ser humano…

Por suerte, después también me eché unas buenas risas con la gente que esperaba en la cola del bar a cuento de los 60 pavazos que nos habíamos gastado para estar contemplando a los camareros zombies que había contratado la organización en lugar de estar viendo al mítico inglés y a punto estuvimos de iniciar una rebelión para tomar la barra (aunque pensando en esos bestias de seguridad que se creían The Hell Angels, a mí se me quitaban las ganas).

Menos mal que conseguí volver con mi preciada carga a tiempo de disfrutar del “Ace of Spades” porque era la única canción que conocía XDD…

Por último llegó el plato fuerte de la noche: los ansiados Judas Priest (yo llevaba la vida entera oyendo hablar de las virtudes vocales de Rob Halford y de su extremadamente valerosa salida del armario en un mundo de “hombres de verdad”, así que estaba expectante)…

Y bueno, tengo que decir que la primera parte de su actuación (estuvieron tocando durante más de dos horas) me aburrió bastante. Reconociendo la obvia calidad de los músicos y que Mr. Halford es el hombre con la voz más bonita de la tierra, ya esté hablando (voz profunda y un exquisito acento:siempre he pensado que la voz es uno de los principales atributos que definen a un hombre come il faut, pero a lo mejor es sólo una de mis infantiles perversiones…), cantando o gritando en las octabas más altas. Pero toda esa epicidad grandilocuente de su temas más modernos me llegó a tocar bastante las pelotas (sin tener yo nada de eso).

Es en la puesta en escena donde The Metal God saca todo su viril mariconismo con esos trajes excesivos (le gusta el brilli-brilli más que a la Gaga…) que llevaría hoy día Tino Casal si viviera y tuviera un rendez-vous en La Ostra Azul y esas posturas a lo Rocío Jurado que son de traca. Por lo demás, bastante bien para sus 59 años.

rob-halford

El leatherismo plumífero elevado a su máxima expresión.

La cosa mejoró bastante con la llegada de esos clásicos imperecederos que hasta yo conozco y admiro como “Turbo Lover”, “You’ve Got Another Thing Coming”, “Painkiller”, “Breaking the Law” (que Halford debe de estar hasta los güevos de cantarla porque dejó que la coreara el público sin entonar una nota, pero eso sí, sin parar de animar y de “menearse”) y mi favorita: “Living After Midnight”.

Todo un himno!

En cuanto al show: fuego, luces y láser para dar colorido a la función, aunque nada que no hubiéramos visto ya el día de Axel Rose y su banda. Lo más esperado: el momento Harley para alimentar la leyenda urbana de que una vez se le piró la moto y se cargó a un tío.

El caso es que salimos de allí con buen sabor de boca, sordos perdidos y reventados, como debe de ser tras un concierto de rock!!

Rock

Monidala In The Air

No os dejéis engañar por esta imagen de mujer cosmopolita, sofisticada y segura de sí misma con mucho mundo a sus espaldas (“sobre todo interior…” “¡Perra!” “Pues anda que tú…”) , ni por la grandilocuencia de un cargo que evoca grandes responsabilidades y eficiencia multinacional (“o pomposidad judeo-masónica, no te jode esta…” “¡O te callas o se acaba el post!” “Vale, vale…”). En el fondo sigo siendo esa chica de barrio pánfila y cursilona.

Esto, que he sabido siempre, se me hace más patente en cada uno de mis viajes, de los que parece que no aprendo nada y a los que me enfrento más virgen que Brienne de Tarth pero sin su habilidad con la espada (aunque ya me gustaría a mí ver a la moza pasando por el detector de metales con el acero valyrio…). Y es que tampoco importa que seas un físico nuclear de la NASA, la mayoría de los mortales nos aturullamos en el control de pasaportes mientras nos abren una maleta llena de intimidades y no fríen a preguntas cuando nos sentimos tremendamente vulnerables por estar descalzos. Que uno pasa por debajo del arco como si fuera a hacer el examen oral de unas oposiciones a notarías…

Y el caso es que yo siempre empiezo mis viajes creyéndome Vera Farmiga en “Up in the Air” pero en seguida me convierto en la Lina Morgan de “La tonta del bote”. Esta vez estreno maleta y llevo mi flamante portátil corporativo en mi funda personal porque a nadie de la oficina se le ha ocurrido que necesito algo donde ponerlo. Podría llevarlo bajo el brazo, pero entonces me entrarían ganas de pegarle unas fotos de Edward Cullen y no es plan. Cuando me miro resulta que llevo la siguiente equipación, digna de la mismísima Reese Whiterspoon, y todo ello sin “sonrosarme”:

Mami que será lo que tiene el rosa
Imaginaos esto remolcado por mi impresionante envergadura (ups!) de metro y medio y rodeada de Hombres de Negro…

Pero en cuanto el taxista para en la terminal, empezamos a flirtear con el desastre: no encuentro la tarjeta de embarque que tan diligentemente había impreso el día antes (que para eso soy agente de viajes). Resulta que me la he dejado en casa, así que el corazón empieza a bombear sangre violentamente y comienza el proceso de hiperventilación. Calma: puedo solicitar otra. Problema: que ahora tengo el tiempo justo para facturar. Y, como no podía ser de otra forma, en los mostradores de mi compañía hay una cola enorme de lo que en ese momento me resultan las personas más odiosas del planeta.

Después de lo que me parece una eternidad pero en posesión de mi segunda tarjeta de embarque, encuentro otra cola enorme (ups! ;p) en el control, aunque consigo pasarlo sin incidencias y con la dignidad intacta y los zapatos puestos. Llego derrapando en las curvas a la puerta asignada para descubrir, con todo mi estrés, que no han comenzado. El alivio se mezcla con la frustración cuando, al ponerme en la tercera fila del día, me indican que mi lindo y rosado trolley en el que llevo básicamente el ordenador y mi bolso porque en teoría sólo podía llevar una pieza de equipaje de mano (todo por no pagar la cuota de facturación de equipaje, claro…), tiene que ir en bodega porque el vuelo está lleno y no cabrá en los departamentos superiores. Tengo un momento de duda en el que me debato entre cagarme en todo lo que se menea o pasar y me decido por esto último, que son las siete de la mañana y no tengo el cuerpo para gaitas. Pero estaría gracioso que me perdieran/robaran el equipo nuevo, después de llevar un mes esperándolo y trabajando mientras tanto con un ordenador tan rápido como la momia de Lenin.

Después de un vuelo sorprendentemente sin incidencias, llego por fin a mi destino, una de las capitales europeas más hermosas: Lisboa. En esta ocasión he acertado con el calzado (la última vez los tacones casi se convierten en un arma mortífera en su peligrosa combinación con los deslizantes e irregulares adoquines lusos y las empinadas cuestas del trazado de la ciudad), pero he cometido el fatal error de confiarme con el clima veraniego y no llevar una chaqueta: hace una brisita muy fresca que no es ni medio normal para el mes de julio.

Mis lindos pies
Menos mal que me he puesto las Adidas Khaleesi…

Al finalizar un duro día de reuniones y sobredosis de inglés, he decidido aventurarme por la ciudad de Pesoa, no sin antes aprovechar las rebajas para hacerme con una rebequita de lo más práctica. Como no llevo encima la navaja suiza, me limito a cortar el cartón pero llevo colgando el cordón de la etiqueta para ponerle el toque cutre salchichero que no puede faltar en todo lo que hago.

El metro de Lisboa se parece más al de Frankfurt (hablando de salchichero…) que al de Madrid: es muy chulo, pero el pudor me impide hacerle fotos tan lleno como está de gente en plena hora punta. Me bajo en Baixa-Chiado y empiezo a deambular por las calles sin rumbo fijo (vamos, que me falta la mochila para parecer Labordeta, pobre mío…). Me adentro en el Barrio Alto, de lo más castizo él con sus edificios antiguos con un gran encanto y que parece estar habitado por la “alternatividad” lugareña a juzgar por las veces que me apetecería exclamar: ¡Mira, una moderna!

Al cabo de un buen rato me doy cuenta de que no tengo ni pajolera idea de dónde me encuentro ni de cómo volver y de que las calles no parecen tener un sentido lógico por lo que me da la sensación de que es la ciudad la que me está llevando donde ella quiere y esa aleatoriedad me empieza a dar un poco de miedo, sobre todo cuando me percato de que está anocheciendo y de que, tras bajar dos millones de escaleras llego a una plaza en la que no veo más que mendigos borrachos. “Estupendo”, pienso, “voy a morir aquí por hacerme la aventurera urbana. Me cago en el Coronel Tapioca”. Pero no, nadie me molesta y acabo desembocando en la Avenida da Liberade donde encuentro un sitio muy típico para cenar.

Lisboa
Lisboa: una ciudad tan fotogénica que hasta yo le hago fotos medio resultonas.

A la salida del restaurante, la brisita fresca se ha convertido en un viento gélido y huracanado así que decido parar un taxi a cuyo conductor saludo con un “qué frío hace” que me sale del alma. Una cosa lleva a la otra y acabamos teniendo una conversación de lo más científica sobre el cambio climático y el futuro apocalíptico en perfecto portuñol (vamos, él en perfecto portugués y yo en perfecto español).
Al llegar al hotel y antes de dormirme, me doy un rulo por el Twitter donde un amigo y uno de mis gurús de las telecomunicaciones (al que me siento de lo más “obrigada”) me advierte de que si me estoy conectando con 3G me van a dar un palo de los gordos. Me entra un sudor frío cuando caigo en la cuenta de que durante todo el día no me ha funcionado la conexión wifi (pero no os perdáis que tampoco en el portátil y he ido cargando con él a Portugal para nada como si hubiera hecho una promesa…) y de que me he estado conectando a Internet con el móvil como si no hubiera un mañana!!

Señorita...
“Señorita, páseme con Google ¡CON GOO-GLE!”

Sí, amigos, soy una discapacitada tecnológica y el estado debería darme una pensión. O a lo mejor soy simplemente una cateta a babor… Pero soy una cateta con suerte. Aunque he dormido fatal y he tenido pesadillas con el tema toda la noche, por la mañana me han informado de que tengo una tarifa plana para esos casos en el extranjero así que la cosa no ha pasado a mayores. Uf, qué descanso (y eso que todavía estoy con el jet lag de una hora este…) ;p

Concierto de Raimundo Amador (San Fernando de Henares, 20/05/2011)

RaimundoPues no me hagáis mucho caso, pero tiene toda la pinta de ser una Strato de las que Fender re-editó en los 90’ a imagen y semejanza del modelo clásico de los 60’ en acabado Shell Pink… una preciosidad!!

Debía de estar la municipalidad muy entregada a sus labores de campaña electoral y se les olvidó que habían contratado a este guitarrista y su banda para amenizar la noche del pasado jueves pre-festivo. Y esto porque parece que casi nadie sabía nada (me comentan que todavía hay gente que escucha la radio aunque resulten bastante poco intuitivos los replies…) y yo me di de bruces esa misma mañana y por casualidad con un cartel que lo anunciaba que os juro por la democracia que el día antes no estaba allí.

Curiosamente tampoco sabía casi nadie nada del lugar en el que se celebraba el evento (menos los que viven allí, claro…): la Plaza de los Paños resulta que es un brand new espacio público detrás del flamante Ayuntamiento que estaría muy propio para acampamientos reivindicativos si no fuera porque ese suelo tiene pinta de quemar lo suyo en llegando la canícula.

La banda al completo

Como dice el gran M1G: Tranquilos, que aquí hay pa’ tós!

Al final conseguimos reclutar a unos cuantos indómitos guerreros y hasta Harvey se pasó, ya empezado el recital. Ni que decir tiene que es un gustazo irse de prospección de baños para encontrarse con Estela y que te diga con todo su candor: “Moni, ¡vas al revés!” [Es la historia de mi vida, pequeña…].

Resulta que ninguno éramos especialmente fanses de Amador, un gitano simpático que toca la guitarra con pasión y virtuosismo (mis conocimientos no me dan para tanto como para saber si sale o no sale de la pentatónica, pero desde luego lo que hace no tiene pinta de fácil) y al que acompañan un puñado de músicos con pinta de haberse pateado las españas y parte de los extranjeros (especialmente el teclista, que era un sosias de Joe Cocker con las patillas definitivas).

El teclista y la negra“Mira La Negra como se desgüeva de mis patillas… No sabe ella lo que opino yo de su turbante!”

Pudimos escuchar algunas canciones de su último disco “Medio hombre medio guitarra”, de la que me gusta especialmente “Me vi caer”, fruto de una colaboración con Santiago Auserón.

También de su último trabajo es “Sal de najas”, con música de su amigo Antonio Vega para el que tuvo unas palabras de recuerdo porque, en palabras de Raimundo, nos se fue.

Además pudimos escuchar algunas blueslerías de la época de Pata Negra (banda que formara Raimundo con su hermano Rafael cuando se separó su anterior grupo Veneno, en el que componían nada más y nada menos que con Kiko Veneno) como “Pata palo” o “Camarón”.

Pero la verdad es que con las que más disfrutamos fue con las archipopulares “Ay que gustito pa mis orejas” (pues no, yo tampoco había caído en la letra, pero ahora que lo dices… ¡me estoy poniendo roja!) o “Bolleré” (ains no, esa noche no vino B.B. King…) cuya letra también esconde un pequeño misterio que os hará gracia a los miembros de la hermandad del cáñamo (claro, claro, “Bolleré, te quita las penas…”). También con unas fabulosas versiones del “Smoke on the Water” de Deep Purple o del “Are you gonna go my way” de Lenny Kravitz.

Canciones todas ellas alargadas con los impresionantes solos del sevillano que estuvo en todo momento arropado por unos músicos estupendos y por los espectaculares coros de dos mujeres con voces muy distintas que enriquecían cada tema.

la gitana guapa

Te creías que ya no la iba a poner ¿eh? ;p

Una pena que hubiera tan poquita gente que, cuando nos se fueron los músicos, apenas quedábamos unos pocos para pedir los bises. No me extraña que el famoso guitarrista nos llamara moñas… Perdona Raimundo, pero es que somos payos y cobardes!! Pero que conste que los que quedábamos lo dimos todo hasta el final…

El caso es que nos quedamos con las ganas de un concierto de Raimundo con su público, para verlo de verdad en su salsa darlo todo…

Fotos by Muffy (en el de los Judas no lo vas a tener tan fácil, a ver cómo te lo montas… XDD)

En el Planetario

Planetario

La verdad es que llevaba toda la santa vida queriendo ir al Planetario para quitarme ese trauma de que no me llevaran allí de excursión con el colegio (no, allí no fuimos pero una vez nos llevaron a la fábrica de Bimbo y después nos dieron Panteras Rosas, que es el bollo que más asco da de la tierra…), así que el sábado nos fuimos a Méndez Álvaro a ver con qué nos encontrábamos.

Jo, pues resulta que está molón! Está muy bien para llevar a los críos y aprender un montón de cosas sobre Astronomía. También me pareció un sitio muy chulo para una cita romántica (¿hay algo más romántico que ver las estrellas?), ya sabéis, una de esas que dice “vamos a hacer algo bonito juntos”, no de las que dicen “estoy más caliente que el cenicero de un bingo”; siempre y cuando no te pongas en plan enteradillo porque entonces diría “soy más friki que Sheldon Cooper y esta es mi última oportunidad de perder la virginidad”.

Primero vimos una proyección, concretamente “El cielo y sus historias”, en la que te explican divinamente cómo encontrar la Estrella Polar (una cosa que todo el mundo sabe, al parecer, menos yo) que es muy útil para localizar siempre el Norte (algo que no viene nada mal a los estamos desnortaos). También te cuentan cómo diferentes culturas ven y denominan a la constelación del Escorpión (para nosotros y nuestra herencia del mundo clásico es un arácnido que se cargó Orión, pero para los hawaianos es un anzuelo mágico y para los bolivianos una honda; interesantísimo todo, oiga).

¿Sabíais que las constelaciones que podemos ver bien durante las noches primaverales son las de Cáncer, Leo, Virgo y la del Boyero (me voy a abstener de hacer gracietas)?

Leo

La Constelación de Leo (según este gráfico que he encontrado en el estupendo blog “La Bitácora de Galileo”), para que veáis lo fácil que somos “las leonas” de encontrar localizando la Osa Mayor…

La verdad es que me pareció genial eso de ver “una peli” en la cúpula del techo de manera que el hombre elefante no te pueda jorobar parte de la pantalla. Y la proyección de estrellas es una auténtica pasada, sobre todo para los que no estamos acostumbrados a verlas en esa cantidad gracias a la estupenda contaminación lumínica de que podemos disfrutar en esta nuestra ciudad… Al Hombre Tecnológico y a mí nos encantó, aunque la verdad es que Victoria se aburrió bastante; creo que la próxima vez que la llevemos a un sitio en el que se apaguen las luces más vale que aparezcan Pocoyó o Bob Esponja o se nos va a levantar en rebelión la pobre…

Después estuvimos viendo varias exposiciones:

  • “Paisajes de Marte”, de la que lo que más nos gustó es el módulo de simulación de tornados. A mí me hubiera gustado poder pararme a leer los carteles y ver las fotos (que son impresionantes) con más detenimiento, pero la verdad es que los niños son un coñazo milagro de la naturaleza y no se les puede tener quietos más de dos segundos.
  • “Viaje a Saturno” también es muy interesante. No sabía yo que Saturno, al igual que Júpiter, Urano y Neptuno, no tiene una base rocosa sino que está formado sólo por gases. También nos pareció muy friki el tema de sus satélites y los intentamos memorizar: sólo se me quedó Titán, mi cabeza no da para mucho últimamente…

¿Sabíais que el mayor satélite del sistema solar es Ganímedes y orbita alrededor de Júpiter, siendo incluyo mayor que Plútón y Mercurio? (Seguro que hay algún listillo que está pensando “pues claro que lo sabía ¿por quién me tomas”?)

  • También había otra exposición llamada “Arte en el Universo” con fotos espectaculares de toda clase de maravillas del Cosmos.
  • Pero la que nos triunfó a todos fue “De la manzana a los agujeros negros”, una exposición interactiva sobre la gravedad en la que había multitud de módulos en los que experimentar con este fenómeno. Se podían hacer cosas tales como lanzar objetos en los simuladores de agujeros negros o comprobar tu peso en diferentes planetas, así que tuvimos a la niña entretenida bastante rato (vamos, de hecho tuvimos que engañarla para salir de allí), así que pudimos enterarnos bastante bien de cosas muy curiosas.

¿Sabíais que el punto de no retorno, es decir, del que nada escapa, de un agujero negro se llama “el horizonte de sucesos” y su vórtice se conoce como “la singularidad”? (Qué conceptos tan estupendos, creo que los voy a utilizar la próxima vez que vea a un tío con la bragueta abierta…)

Para culminar la visita, un paseo por el Parque Tierno Galván (como ya sabéis, prócer de La Movida madrileña) desde el que se pueden contemplar unas vistas de Madrid de lo más bucólicas y castizas.

Si alguno se queda con ganas de más, están muy cerca tanto el Museo de Ángel Nieto, (que no lo vimos, pero que me parece difícil que pueda estar mejor que el Museo de Motos que tiene mi tío en la Puebla de Montalbán (Toledo), al que recomiendo acudir a todos aquellos moteros de pro que quieran disfrutar con los trabajos de reconstrucción de motocicletas antiguas y con una colección realmente fabulosa) y el Imax, al que también quiero ir desde hace mucho tiempo, pero que me temo que habrá que esperar a que la niña sea un poco más mayor.

El ataque

Parece ser que esto, por mucho que nos guste, no sería posible: con ese tamaño la fuerza de la gravedad que ejercería la tierra sobre esta bella dama no permitiría que sus huesos la sostuvieran. (Yo me puedo permitir hacerme la sabionda porque hace ya bastante que perdí la virginidad).

Monidala en “Rooom”: Espectáculo de Standstill basado en Adelante Bonaparte (Círculo de Bellas Artes, 09/03/2011)

Standstill (1)

Pues sí, estoy standstillizada… (que no es una forma pija de decir que se me está poniendo un cuerpazo, que también, que la otra noche mientras corría cual gacela Gran Vía abajo, tras haberme encomendado a Mother Monster para no matarme con los tacones entre los turistas, me vi reflejada en un escaparate melena al viento, toda de negro con mallas, botas altas imposibles y una chupa muy macarra que me he pillado en el Bershka –por Dios, cuando empiece a parecer la Obregón pegadme un tiro…- y pensé: mira, Catwoman!)

El caso es que el miércoles entré oficialmente a formar parte de la secta de los tíos barbudos y por todo lo alto. [Está claro que el hombre de esta temporada viene hirsuto, ya sea en Chueca o en territorios gafapastiles…] Tras mi sprint nocturno y alevoso en los 1.500 metros petardos, llegué al Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes a tiempo de encontrarme con JmRod (a la sazón cronista de la banda a golpe de cámara, pero que anoche estaba allí en calidad de fan) y Luar (todos a cuadrarse que hablamos de la autoridad!) y comentar la gran expectación por el momento, antes de que empezara el espectáculo.

Cuando por fin se apagan las luces, el grupo aparece en el escenario en el que ya estaban esperando los instrumentos y las tres pantallas listas para la proyección. Enric nos da la bienvenida a “su casa” y las gracias por estar allí y espera que pasemos todos una noche tan agradable como las dos precedentes (o más) antes de sentarse al teclado.

Stanstill Rooom

Así se ve “Rooom” desde el punto de vista del documentalista y realizador JmRod…

Empieza la primera parte: “Algunos recuerdos significativos de B.” (Totalmente de acuerdo con JmRod en que es la más abstracta) Y ¿quién es B.? Os preguntaréis… Pues B. es Bonaparte, el protagonista de esta historia (un perro, el propio Enric Montefusco –compositor y alma de la banda- o cualquiera de nosotros: porque ya sabéis que cuanto más particular y local es la historia que se cuenta más universal se vuelve).

“Todos de pié (Prefacio)” nos habla de la muerte de su padre y de cómo convertimos algo tan definitivamente trascendental y significativo en un cliché con nuestra torpeza y nuestras convenciones rancias y sin sentido. Para entonces yo ya estoy llorando, y ya no pararé hasta que acabe la primera parte (no os imagináis lo que ganan en emoción su voz y todos los sonidos que envuelven su música al escuchados en directo…), porque los que hemos sentido el cataclismo que implica una llamada en mitad de la noche que supone un antes y un después en la vida (propia o de la gente que nos importa) tenemos un botón que se activa solo al recordarlo y nos reiniciamos con facilidad para volver a ese momento de angustia, vacío, pérdida e impotencia.

La vida es domingo, canción sin fin
Noche de estrellas, y un rato en el jardín
Dije para mi.. allí
Y así me despedí

Con “Hombre Araña” seguimos recordando la infancia mientras la música nos va adentrando más y más en esa atmósfera íntima de confesiones y terapia colectiva. Seguimos con “La familia inventada”, con esos redobles tan solemnes y esa guitarra que se clava en el alma, combinados con imágenes setenteras que nos llenan de nostalgia…

¡Ay niña, que nos vaya bien!
¡Ay niña, que nos vaya bien!
Que Dios insiste.
Que Dios insiste
en probar con nosotros
y nuestra ilusión

En este punto, la emoción del público ya electriza el teatro y los aplausos se funden con los primeros sonidos de órgano de “Cosquillas No (Esta Niña Me Gusta)” y las risas de niño mientras en las pantallas empezamos un viaje para acabar volando con el mismísimo Astroboy. La banda está concentrada y tocan con energía frenética (aunque de forma mucho más acústica que en el original).

Enlazamos con “Vida Normal”, en uno de esos momentos de doble percusión que se repetirán en todo el show y que resultan espectaculares. En las pantallas, imágenes de tecnología obsoleta y publicidad añeja que acaba con la pirotecnia de “Observa los fuegos artificiales”, y la delicada y brevemente minimalista “Madre Ternura” (sin que falte la voz de Balbín presentándonos “La Clave” con esa sintonía tan inquietante, sí, esa que cuando la oíamos nos daba todo el bajón porque sabíamos que esa noche nos íbamos a perder el “Un, dos, tres”; aunque luego reconoceremos que algunas de las mejores películas que vimos en nuestra infancia son de aquellas noches de viernes…).

Termina la primera parte con “Adelante Bonaparte (I)” en todo su esplendor y con un Ricky Lavado pletórico y disfrutando de su batería como un enano. En serio, no he visto nunca a un músico tan feliz de hacer lo que hace…

Me voy a inventar un plan para escapar hacia adelante
Me voy a inventar un plan para escapar hacia adelante

Tras unos segundos de pausa dramática, entramos en la segunda parte (mi favorita): “Pasa de querer comerse el mundo a esconderse en una pequeña parcela”. Ya no hay lugar para la ternura de la infancia así que nos vamos despojando de la inocencia porque empieza la vida de verdad, esa de la que nos quisieron proteger y lo que consiguieron es que no estuviéramos preparados para ella…

Con Enric a la acústica y sus compañeros marcando el ritmo con palmas, arranca “Adelante Bonaparte (II)” para poco después meter la batería atronadora como un martillo neumático que contrasta con la dulzura de los coros. Para mí esta canción (las dos, en realidad) simboliza la necesidad de tener en la vida el coraje para hacer aquello que sea preciso para ser feliz, aunque cueste, aunque duela y le pese a quien le pese…

Aunque no lleguemos a ninguna parte
Sabes que esto es lo único importante

De nuevo las propias manos empiezan marcando el ritmo y, como en el original, el ukelele lleva el peso de “Cobarde Pecador”, mientras en las pantallas vemos unas imágenes tan siniestras como es la propia canción. Y siniestra porque trata sobre la inmovilidad que nos paraliza y nos coarta y nos impide ser aquello para lo que estamos llamados.

No me escuchas.
Y lo que es peor,
no te escuchas

Rooom (David Ruano)
Foto por David Ruano

Con “El Resplandor” vuelve la emoción profunda y no puede ser de otra manera con un temazo tan intenso y onírico y que empieza de esta forma tan demoledora:

Una vez al año
Algo me empuja a pensar en dejarlo todo
Otro desengaño más
Y me voy a lanzar al New Age
Y a tomar por culo

¿Habéis estado alguna vez en la casa de “El Resplandor” durmiendo con una hacha en el pecho? Pues yo sí. Y no es agradable. Se te quitan las ganas de volver a bajar la guardia…

Por cierto, para aquellos que en alguna ocasión sintáis que necesitáis cariño, respeto o atención, pasaos por la web de la banda y colaborad en su mapa sonoro. ¿Qué creíais, que os lo iba a ofrecer yo? No, no, como bien dice la canción “habrá que buscar en otro lugar”, aquí de momento no nos quedan hasta que nos llegue el próximo pedido…

“La hora del acuario” es otra canción minimalista y aparentemente dulce en su primera parte, pero que a mí me lleva a lugares demasiado nihilistas de vacío e irrealidad.

Ok. Si nada es nada,
nada vamos a perder.
Y al mirar atrás,
todo será un sueño.

En la segunda parte, esa guitarra acústica potente y el oleaje hacen que su mensaje me resulte contradictorio y desasosegante, como si fuera el canto de una sirena cuya misión no es otra que hacer que nos estrellemos contra las rocas:

Venid aquí que aquí se está bien.

Y así llegamos a “Moriréis todos los jóvenes”, que marca el inicio de la apoteosis de esta segunda parte… La canción empieza con una gran melancolía para ir sufriendo una progresión constante hasta llegar al delirio (ganas de bailar y saltar y gritar ese “Vayan Pasando”…), mientras la letra disecciona los diferentes roles que vamos acumulando y superponiendo como capas hasta dificultarnos el conocimiento de nuestra propia y auténtica personalidad. Hasta que nuestro yo íntimo y verdadero queda tan diluido que ya no se escucha su voz.

El niño de mi dice hola
La madre de mi dice no te acerques
El joven de mi no sabe donde ir
El peatón de mi es una hormiguita
El señor de mi dice a trabajar
El motor de mi solo quiere bailar

Me sorprendió especialmente la versión que hacen en directo de “Sálveme Quien Pueda”, mucho más épica y apocalíptica, operística. Brutal.

Llegamos a la tercera parte: “El corazón de B. despierta”, en la que se trata el amor y su reverso, la pareja. (Esto parece contradictorio, pero si lo pensáis un poco he dado en el puto clavo…).

“Cuando ella toca el piano” es una declaración de amor. No convencional, claro, son Standstill… En las pantallas un fuego de hoguera, el símbolo de aquello que podríamos estar contemplando siempre sin cansarnos y, por primera vez, podemos ver la cara de Enric, así que, yo que soy muy lista y vosotros que no sois tontos ;p, deducimos que esta canción es muy importante para él.

Continuamos con “Ayer soñé contigo”, tema de arreglos dulces que transmite muy bien esa pureza del amor, del de verdad.

Y llegamos a otra de mis favoritas: “Hay que parar”, en la que los xilófonos del original pierden protagonismo en el directo en favor de las baterías sincopadas y con un punto marcial. Toda la letra es maravillosamente ambigua y explícita a la vez (me contradigo de nuevo, sí, y albergo multitudes, me duele la boca de decirlo…), imposible que no te llegue porque ¿quién puede decir que no lo ha intentado, pero no puede parar?

Esta historia empieza en un final feliz.
Esta historia no tenía que ocurrir.
Dime que no es así.

Nos ponemos serios con la llegada de “El Elefante” y su tuba de ritmo circense. “La vida es como un elefante que sólo sabe ir hacia delante”, y cuando una pareja ha acumulado unos años de convivencia suelen quedar muy pocas alternativas: o romper o tener un hijo. La mayoría se decanta por lo segundo: es lo que tiene la continuidad de la especie (y la extinción del individuo como tal, aviso para navegantes).

“El Caminet” nos hace de breve interludio para llegar al final con “Canción sin fin (Epílogo)”. Se cierra el círculo que comenzara con “Todos de píe”, pero esta vez, por suerte, es un canto alegre por la llegada de una nueva vida. (Y sí, también es emocionante porque también tengo ese botón que me traslada de inmediato a aquella tarde de agosto en la que vi por primera vez ese “algo que respira, algo que me mira”. El que no sienta nunca esa sensación será un individuo como tal, pero estará incompleto de alguna manera, aviso para navegantes).

Y mientras repiten una y otra vez el estribillo (si podemos llamarlo así ya que las canciones de “Adelante Bonaparte” no suelen tener una estructura clásica) vuelvo a tener la sensación que me ha acompañado en varios momentos durante el espectáculo de haberme colado en el local de ensayo de un grupo que disfruta con lo que hace, sin mayores pretensiones que el mero placer de tocar juntos. De hacer música. Les envidio profundamente.

La vida es domingo, canción sin fin
Noche de estrellas, y un rato en el jardín
Dije para mi.. allí
Y esa fue la bienvenida.

Cuando por fin termina, la ovación es clamorosa. Varios minutos de aplausos de píe para estos señores a los que ya les tengo mucho que agradecer. Ha sido un pedazo de experiencia que recomiendo a todos aquellos que estén dispuestos a abrir su alma y dejar que les inunde todo aquello que, por lo general, ocultamos. Aunque sea por un par de horas merecerá la pena.

Tengo unas ganas terribles de poder disfrutar de las imágenes que JmRod ha grabado durante estas sesiones tan especiales para poder rememorar como es debido todas las sensaciones y placeres sentidos.

Y ansío ver a Standstill en un concierto más convencional donde poder cantar, saltar, bailar y sentir (de otra manera), su música.

Ahora a por “Viva la Guerra” y “1, 2, 3… Standstill”. Ya me estoy frotando las manos.

Si os apetece leer mis impresiones de la primera escucha de Adelante Bonaparte, haced click aquí.