Sin reservas (Scott Hicks, 2007)

Sin reservas

No sé muy bien la razón por la que unas pelis me motivan a escribir y otras no: supongo que algunas por ser muy buenas, y otras por ser tan rematadamente malas que me puedo explayar con ellas y sacar todo lo malo que una lleva dentro (que es mucho, para qué nos vamos a engañar…).

Pero en este caso no estamos ni en un caso ni en el otro. Bueno, sí, la historia es una moñez totalmente desprovista de verdadero interés en la que la señora de Douglas y el señor éste que unas veces huele bien y otras va en bici, digo…, que unas veces me encanta y en otras le detesto, hacen lo que pueden (o no) con unos diálogos insulsos y plastíferos mientras transitan por unos territorios bastante poco “de la comedia romántica”. En realidad es una cansinada romántica, un nuevo género a tener en cuenta, mayormente porque no paran de crecerle ejemplos, válgame Dios.

Sosos, mu sosos

“Prueba, que yo creo que está soso” (Sí, añade la bloguera, pero de cojones, no te digo más…)

Cate Amstrong (Zeta-Jones) es una chef workaholic slash muertecita por dentro slash más esaboría que la Merkel arrancándose por bulerías, en un restaurante fachon. Como la vida es asín, la muchacha se tendrá que hacer cargo de una sobrina de 9 años que vendrá (sí amigos, como ya os imaginaréis), a trastocar todo su mundo y cambiarla para siempre.

Luego está el chico este, Nick Palmer y a la sazón el nuevo sub-chef, que no para de meterle fichas a la cocinera desde el minuto menos diez (pero de corazón, ¿eh?. Porque claro, esas cosas pasan). Dos cosas sobre Aaron Eckhart además de lo que ya he dicho, a saber:

1. Este tío está que cruje. No, lo digo por si algun@ no se había percatado… Es que desde aquí también me gusta hacer labor social. Llamadme filántropa, si queréis…. ;p

2. En esta peli está mal no, peor y vuelta a empezar. Todo hay que decir, que el papel es tan mierdón que yo lo llamaría papel higiénico. Pero es que además creo que se ha debido de inspirar en el más repelente Pacino de “Esencia de Mujer”, peli abominable os pongáis como os pongáis.

3. ¿Pero qué coño de pelo es ese que lleva la criatura? Encargada de peluquería: shame on you (hijadebitch). Me parece de pecado coger a un tío macizorro (con hoyuelo barbillil incluido) y colocarle una melenita repugnante con unas mechas de lo que le sobró de teñir a Jeniffer Aniston. Una cagada.

[Al final han sido tres cosas: es que hago lo que me sale de la penca, you know…]

Si toda la peli se sostiene en el vacío más absoluto aunque pretenda reflejar el dramatismo de la vida misma, la historia de amor ya es que está cogida con pinzas invisibles (qué horror me dan las películas en las que las cosas se cuentan en lugar de mostrarse, es el anticine…) y es tan poco sugerente que lo único que da, es hambre.

En la nevera

“Chico, me dejas fría.” (¿Qué pasa? ¿Que no habíais oído un estúpido chiste de neveras??)

No perdáis el tiempo, que para eso ya estoy yo, que se ve que no tengo otra cosa que hacer que flagelarme con estos espantos cinematográficos. En este caso ni siquiera ha llegado a ser doloroso: solo mortalmente aburrido. Adiós.

P.D.: Parece ser que es un remake de una peli alemana titulada “Deliciosa Martha” que dicen que está muy bien. Ya os contaré…