In Time (Andrew Niccol, 2011)

In_Time

Este invierno me regalaron entradas para el preestreno de esta peli, pero me puse enferma y al final no pudimos ir. Me había quedado con las ganas y decidí no leer nada sobre ella porque definitivamente quería verla en cuanto pudiera, no sé, me intrigaba y me apetecía mucho… Ahora me doy cuenta de que el destino estaba tratando de decirme algo: LÍBRATE DE ESTE TRUÑO!!!! Hay que escuchar los mensajes que trata de lanzarnos el Universo porque es que sino vamos de cagada en cagada…

Habrá spoilers pero si no la habéis visto tampoco creo que debáis, pero bueno, vosotros sabréis…

Y la idea de partida sigue pareciéndome que no está nada mal: el rollito de que tenemos un tiempo limitado y que éste se haya convertido en la moneda de curso legal me parece muy buena metáfora de la sociedad urbana actual en la que no paramos un segundo a disfrutar de la vida porque queremos morder mucho más de lo que podemos tragar y al final se nos hace bola y tal.

Justin y Amanda

“Corre Cari, que después de Pilates todavía tenemos que ir a una conferencia sobre el cambio climático y como no lleguemos a casa antes de que se me quemen las lentejas, las vecinas me van a poner de guarra perdida en el Facebook!”

Además también hay una gran carga social al existir distintos usos horarios, si no lo entendí mal, en los que el tiempo parece transcurrir a un ritmo distinto dependiendo de la clase social que los habita. Además la inflación aumenta diariamente con lo que es realmente complicado para la gente “pobre en tiempo” subsistir y mal viven al día o directamente “se extinguen” al acabarse su tiempo sin que a nadie parezca importarle este injusto sistema (os suena??). Mientras tanto, los “ricos en tiempo”, unos pocos privilegiados, son inmortales ya que todo el mundo deja de envejecer a los 25 años y por lo tanto deja de existir la muerte natural.

chicas In Time

Tener que rivalizar con tu madre es la pesadilla de cualquier chica, pero que encima tu abuela se ponga tu ropa ya es para morirse!!!

De todas formas nadie es muy feliz: los pobres van siempre más aceleraos que Lindsay Lohan en Colombia y los ricos están demasiado preocupados por una muerte fortuita y apenas se atreven a hacer nada que suponga un mínimo riesgo de accidente, ni salen de casa sin 80 guardaespaldas.

El padre de la criatura

“Aunque siga teniendo el aspecto de un veinteañero y vivamos en un futuro-indeterminado/mundo-paralelo/no-nos-ha-quedado-muy-claro, me gusta vestir como un viejuno yupi de los ochenta, que es lo que lo está petando…”

Ahora bien, todo lo demás en la película es un auténtico despropósito: el guión está menos currado que los ceniceros de arcilla que hacíamos en el cole, por ejemplo, la “extinción” de la madre del prota, además de que se ve venir desde Saturno, es de un inverosímil indignante, que uno se pregunta ¿pero cómo ha sobrevivido esa señora 25 años, por amor de Dios?

Olivia corre

“Con lo lista que yo era cuando trabajaba con House, cagüentó…”

Los personajes son tan planos que parecen salva slips. Todos son estereotipos baratos, pero ya el que se ha llevado la palma es el “minutario” jefe cuyas motivaciones para ser tan cansino y pertinaz hasta la mismísima muerte no las sabe ni Niccol (y no me refiero al pato de Mari Carmen).

Minutario

“Jo Andrew, es que la gente se ríe de mí por la calle y me preguntan que dónde está Trinity…”

Las interpretaciones son de vómito. El mejor de toda la peli es Justin Timberlake porque la Amada Seyfried es un cacho carne con ojos y tiene las facultades interpretativas del bacilo de Koch. Todos parecen maniquíes sin expresión que no quieren gesticular para que no se les corra el maquillaje.

Vamos, un horror todo con un montón de disparos y persecuciones poco emocionantes y el mensaje pseudo anti-sistema de fondo subrayado hasta el insulto. Me extraña poco, porque aunque Niccol sea el autor de “Gattaca” (que es otra distopía pero mucho más interesante y mejor realizada) o sea el responsable del guión de “El show de Truman”, también perpetró “S1m0ne”, que es un horror con Pacino (para mí, el sinónimo del cianuro) en el que, para más inri, vemos como el protagonista [SUPER SPOILER IN PROCESS] se carga el sofisticado software con el que han creado a una actriz virtual tan realista que ha engañado a todo el planeta con el virus contenido en un disquete de 5 1/4. Y la peli es de 2002!!!

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“¿Qué pasa? Soy un gran amante de la tecnología obsoleta y sigo pensando que donde esté un Spectrum, que se quite todo…”

La red social (David Fincher, 2010)

cartel LA RED SOCIALTR3.ai

Como he debido de ser la última persona del planeta en ver esta película (estoy tan segura como de que todos vosotros tenéis un perfil en Facebook), me voy a tomar la licencia de comentarla sin tener en cuenta los posibles spoileos, así que advertidos quedáis…
La peli narra la fundación e inicial desarrollo de la archiconocida red social en 2003 en Harvard y, en paralelo, la evolución de las dos demandas a las que se enfrentó Mark Zuckerberg interpuestas una por su ex mejor amigo y co-fundador de Facebook, Eduardo Saverin, y otra por los hermanos Winklevoss.
A pesar de que estaba bastante segura de que la película merecía la pena (no sólo David Fincher suele ser un sinónimo de calidad sino que además me constaban las críticas positivas –y las nominaciones y premios varios, claro…-, aunque siempre prefiero no leer cosas que me condicionen), me daba bastante pereza verla. Supongo que en el fondo temía lo inevitable: que después de hacerlo me entraría un impulso irrefrenable de cerrar para siempre mi face porque parece mentira que seamos tan gilipollas de seguir enriqueciendo al tarado éste (eso sin saber realmente los niveles de certeza que alcanza la película; y añado que también ha enturbiado el bonito recuerdo que tenía de la época de Napster, aunque no puedo dejar de estar de acuerdo con el odioso personaje Sean Parker en que, efectivamente, cambio la industria musical para siempre). Pero hacer eso sería casi como decir hace diez años: “yo no pienso tener móvil”. Lo podías hacer, y quedabas muy dignamente. El problema es que no te enterabas de nada de lo que hacían o iban a hacer tus amigos y eso te desconectaba por completo y te convertía en un paria social tipo Zuckerberg y, francamente, es preferible la muerte!
explorer
Mauro Entrialgo sí que sabe…
Como he dicho, dejando a un lado la certeza histórica de los hechos narrados, lo que yo voy a comentar es la película, y como tal, me parece que es film sobresaliente, que mantiene en todo momento el interés y la intriga y que está muy bien hecho en todos los sentidos. Encuentro que está directamente emparentado con una de mis películas favoritas, “JFK”. Desde luego no soy una fan fatale de Oliver Stone (a este se le va la olla pero bien) pero la historia sobre la investigación y juicio por conspiración para asesinar al presidente propiciado por el fiscal de Nueva Orleans Jim Garrison es uno de los mejores ejemplos de que el cine puede ser un gran cronista de la sociedad contemporánea (eso y que siempre me emociono con el alegato final de Kevin Costner XDD) y Fincher entra de pleno en esa categoría. También me parece que se mantiene en esa línea Pakula que ya empezó con “Zodiac”: creo que rememora esas pelis de los 70’ muy comprometidas política o socialmente y que siempre he encontrado demasiado adultas para mí (menos mal que soy una licenciada en Derecho de casi cuarenta años… ;p).
Mark
Pero qué hostia tienes, Marcos, hijo…
Especialmente destacaría el guión de Aaron Sorkin (adaptación de la novela “The Accidental Billionaires” de Ben Mezrich) que además hace un cameo como ejecutivo de publicidad . No debe de ser nada fácil hacer una peli sobre algo tan intangible como Facebook y me parece que la estructura y su montaje de acciones en paralelo es un acierto. La historia engancha muchísimo pero además de eso, al terminar uno tiene la sensación de haber presenciado mucho más que un drama judicial muy entretenido: es una película que habla de temas como la amistad y sus límites, la soledad que provoca la genialidad y por tanto, la incapacidad para relacionarse y la aislación resultante (como metáfora de la era de internet en la que estamos inmersos), la ambición y el modelo empresarial imperante…
Winklevoss
Los hermanos Winklevoss, que eran unos… remeros!
Destacables son, sin duda, las interpretaciones: Jesse Eisenberg es uno de los actores del momento y como Zuckerberg, está realmente abofeteable (en el buen sentido): su personaje resulta muy antipático y aún así es imposible no sentir cierta compasión por su patetismo (a pesar de los miles de millones que atesore, es una de las paradojas del film); Justin Timberlake es, cada vez más claramente, algo más que una cara bonita (y un six pack memorable); y Andrew Garfield ha sido un descubrimiento para mí (creo que es el próximo Spiderman, no me parece mala elección…).
Tampoco sabía (o lo había olvidado) que la banda sonora es de Trent Reznor (y Atticus Ross, pero francamente, éste no sé quien es) y aún así me pareció fantástica: es sutil, es inquietante, es ultramoderna (y a la vez vintage y muy nostálgica), cautivadora y estimulante. Sí, ya sé que no son más que palabras que no dicen nada, pero escuchadla de nuevo (en esta lista están todos los temas) y decidme vosotros lo que pensáis:
Pero lo que realmente me ha encantado de la película es el papel interpretado por Rooney Mara, sus apariciones y lo que representa. Tiene apenas tres escenas pero son claves, siempre a mi modo de ver, para entender al personaje principal y sus motivaciones. La película empieza a bocajarro con la escena de la conversación con esta chica, Erica Albright, con la que sale. El diálogo deja de manifiesto lo difícil que le va a resultar a Mark (y hablo del personaje de la peli, no del magnate del que poco sé además de que tiene una cara de bobo que no se lame) relacionarse con los demás y especialmente con las mujeres porque es incapaz de relajarse ni un instante de esa insoportable actitud de: “mira mundo, lo listo que soy”.
Hacia la mitad de la película, cuando Mark ya se está convirtiendo en una estrella, Erica le vuelve a poner en su sitio y para el chico esto es demoledor. No importa lo listo que seas o el éxito que tengas, pero en realidad sólo eres lo que tú te sientas y en esta escena sigue sintiéndose el mismo loser que siempre fue, por más que una gruppie se la acabe de chupar en los baños de un local de moda… Es un momento que creo que como espectadora, llegué a paladear.
Y esto nos lleva a la escena final: la conversación de Mark con la abogada cuando ya ha quedado claro que no podría ir a juicio porque un jurado popular le aplastaría y que debe negociar con sus demandantes. El ídolo de barro ya está totalmente desenmascarado pero queda un último regalo para el espectador: Mark Zuckerberg, el genio, el creador del último juguetito de esta sociedad vacía y triste de incomunicación aguda pero sobrada de canales, no es más que un mísero y patético stalker (bueno, y quien no lo es hoy día??) que sigue obsesionado por una chica que le desprecia a pesar de sus logros (ese “I’m CEO, bitch!” de sus complacientes tarjetas de visita, ¿a quién va dirigido en realidad? ¿A Erica? ¿A sus amigos/enemigos? ¿A todos nosotros?). Esa escena es para mí un momento Welles total (mucho tiene la peli también de “Ciudadano Kane”, claro que sí…): Zuckerberg ante su propio y particular Rosebud pulsando F5 ante la pantalla de su portátil. Un escena para la eternidad. Un clásico.
The Social Network
“Perdona que te lo diga en tu cara misma, pero corres un severo riesgo de morirte de listo”.